martes, 4 de octubre de 2016

DIEZ POEMAS DE AMOR Y UN SONETO DISPERSO





RAMON BADARACCO










      MIS  DIEZ     POEMAS DE AMOR
Y
UN SONETO

DISPERSO.



CUMANA 2012
















Autor: Tulio Ramón Badaracco Rivero
Que firma Ramón Badaracco
Título de la obra:
DIEZ POEMAS DE AMOR
Y UN SONETO DISPERSO
Diseño de la cubierta  R. B.
Ilustración de la cubierta  R. B.
Depósito legal
Impreso en Cumaná

cronista40@hotmail .com





















POEMA UNO

Por qué razón el viento
Ancla mi voz
Por qué siempre es tarde
                           Y la luz apaga
Mi poca sed.

Por qué hay calor
En las madrugadas
Y no siento mis manos
Crispadas bajo las sábanas.

Por qué presiento en mi boca
La extraña humedad
De la luna.
Por qué recurro
A ti.









POEMA DOS


Buscar tu nombre en la hierba
Para encender un lucero
La palabra, cuando amanece
Estalla en luz en las aguas del río

El navío se convierte en enjambre de fuego
Al tocar en la blanca arena
¡Oh mi nombre!  Que vaga y perece
Como la gaviota que corta el viento.

Abrázame ahora, con tus brazos míos
Y me sentiré más fuerte
Indágame entre algas, en las cuadernas
Del viejo navío.

Ayúdame a flotar  con canciones
Y tu vieja guitarra.
Acércate a mí que vengo cansado
Solo para oírte, escudriñarte 
Para verte y tocarte también
Como tallo, como leño ardiendo
En ti conmigo en ti.







POEMA TRES


Amada, cuanta distancia  vamos andando
Recuerdas el valle  de las grandes rocas
Y  Versalles, las antiguas rampas  y las puertas
Era otro tiempo
Los caballos entraban a palacio.

Pero tú y yo, amor mío, todo era nuestro
Caminar en aquel bosque
Juntos caminado, sin ataduras,
Sin soltarnos

Aquel río hondo, y tu pie inseguro
Cada vez que sueño resuelvo el enigma
Entre la niebla húmeda.

Viajar en grandes navíos entre nubes
El miedo se resuelve amándonos
Mientras queda colgada la duda.

Cuanto camino andado…
Hay tantas preguntas…
Por qué del carbón brota una lágrima…
Todo queda cerca en el Gran Boulevard







POEMA CUATRO


Alma mía tan mía y amada
Cantemos en aras virtuales
Ilumina mi rostro al mirarme
Tu sonrisa de rosa y de amor

Tu sonrisa de perla y marfil
Y tus labios de pétalos tibios
Prendas que busco y ansío
En mi loco deseo de ti.

No quiero la luna florida
Las gotas los hilos de plata
Lo mío es el beso  sagrado y

La unión de tu cuerpo
Porque al cielo no van los que aman
Si no han sido ungidos por Dios.







POEMA  CINCO


Puedo rescatar
De las palabras
Tu ausencia
Y tú nombre
Y recorrer con ellos
Las cosas donde yo existo
Puedo recordar
En la noche
Tus ojos inmensos
Mirándome desorbitados
Puedo recordar
Mi propia angustia
Al sentirte lejana,
Dolorosamente lejana

Partir sin pensar en el regreso
Caminar bajo la bruma
Bajo los copos blancos
Al lado de los esqueletos
Partir de lo mío
Y de lo tuyo
  
Del eterno presente
Al pasado que vive
Adiós, recostada al espacio
Pegada a mis ojos
Anudada en mi garganta
Y en cada onda
Adiós besada
En mis sollozos
Buscada en mis lágrimas
Y en el eterno
Regresar de las olas.



  

POEMA SEIS


Al atardecer
Cuando la luna se disipa
Entre sombras evanescentes
Cuando florecen los cactus
Cuando se iluminan
Los cendales del viento
Allí estás

Al atardecer
Estirada como sombra
Sobre la magia incandescente
De la arena y el mar
                      Tomando de mis labios
De mi cuerpo
La fuerza mágica
El dolor y el llanto
Allí estás

Al atardecer
Caracolas en tu pelo
Sucia de algas
Tocada de arenas
Salpicada de sal
Confundida de alientos
Allí estás

Al atardecer
Desde tu dedo
Recorriendo tu piel
Sin una palabra
Sin una queja
En el tardo bostezo de la sombra
En el solo suspiro de la luna
En el único latido de la ola
Allí estás

Al atardecer
Sin aves, sin testigos
Sobre la duna estéril
Con la gracia de la
Palabra libélula
Sinuosa como raíz de mangle
Viva de nacencias
Allí estás

Al atardecer
Como vuelo de gaviotas
Hacia ignotos enclaves
Salpicada de sal
Confundida de alientos
Hasta perderte
Hasta perdernos
Hasta siempre
Allí estás






POEMA SIETE



La noche
De cálidos augurios
Entre mis manos
Y a oscuras
Recibí el fuego sagrado
Tu vida la poseí
Desde entonces.
Y creo,
Pasará la eternidad
Y aun sostendré
Entre las mías
Tus manos
Como fósiles blancos.

No ha pasado mucho tiempo…
No ha girado tanto
La panza circular, y
Estoy anclado  en el iris de tus ojos.

Frágil y más fuerte
Que el acero,
Grande y pequeña
Como la eternidad
Sumisa como
La esclavitud.

Ahora sé que estoy
Entre los vivos
Pero no sé si estaré
Entre los muertos
Por que tu alma
Se ha encarnado
En mis dos abismos
Para que cada parte tuya
Se acerque a mis
Costados sangrantes
Y quede allí petrificada
Como costra dolorida
Pero dulce
Como esclava enamorada.



  

POEMA OCHO



 “Durmiendo 
mi corazón velaba
Y sentía la voz de mi amada
que llamaba
Ábre amada mía,
hermosa mía, mi paloma,
que mi cabeza está
llena de rocío”.


Te vi y te ame en sueños
 regando  margaritas…
Escucha mi plegaria
dulce amiga

Y tú desparramabas azahares
Mientras el gorjeo del  turpial,
Rey de las parras
te arrullaba

¡Oh que dulce sueño!




POEMA NUEVE

                                                              Amada
No merezco
El amor que me has dado
Tanto tiempo
No he jugado limpio contigo
Pero a mi modo
Te he amado tanto
Y he estado
Y has estado en mis ojos
En mi cuerpo
En mis entrañas
Tanto tiempo
Tanto tiempo en mí y yo en ti
Juntos  uno solo
Juntos tú y yo
Siempre tú y yo
Cada vez que abro los ojos
Es un estado de estar unidos
Como una escultura
Una escultura de Fidias 
No es cuestión de tiempo
Es la perfección del amor
Estoy en tus ojos perfecto
Hay un grado de amor
Que no se corrompe
No hay manera de golpearlo
De torcerlo
Es inmaterial
No obedece a  leyes
A la temporalidad
Pasan los años y es más sólido
Como un poema de Homero
No hay un solo movimiento
Sino en ese sentido
Tu cuerpo es mi cuerpo
Cuerpo de Cristo
Somos tres cuerpos sólidos







POEMA DIEZ


Tenías veinte años
Airosa paseabas por la plaza
Tú figura helena
Gacela en celo
Alción en vuelo
Dabas vueltas a la derecha
Mirabas sin mirar
Tus cabellos de miel
Sobre tus hombros
Una cohorte de mirones
Te devoraba
Sin embargo
Era indudable
Yo era el preferido
De tus ojos.

Al principio entre los dos,
Sólo fue el silencio
El código secreto
El movimiento
Pasear por el parque
Tus ojos los míos
Tus manos mis manos 
Las primeras palabras
Florecieron de ansias
Los recuerdos
Los desencuentros
La misma mudez
De los que se aman
Sin saber sin indagar
Hay un instante
Sin decirnos nada
Y el corazón palpita
Y se escucha
Y vuelve el silencio
Y nos apretamos las manos
Y se aprietan nuestros cuerpos
Y ya no sabemos quién es quien
Y ya no importa la vida
Y ya no importa la muerte
Y nos dijimos todo
En la mudez del viento

Desde aquel instante
Me hundí en tus ojos

Y el calor de tus manos
Cobijaron mi cuerpo
Y no hay noche
Y no hay amanecer
Y no hay un instante
Sin que te sienta dentro
Como un carbón encendido
Queriéndote como te quiero
Que es quererte por entero
Como si fueras yo mismo
Como si fueras mi cuerpo
Y tengo un aliento
Y tengo tantas ganas
De hacer el amor contigo
Como aquella mañana
De aquel domingo definitivo
Que solo recuerda el tiempo.

Fue una fiesta increíble
Y no invitamos a nadie
Ni los dioses ni la fama
Lo supieron  jamás 
Era un domingo de campo
Te vestiste de blanco
Sabías que te esperaba
Y tú cerraste los ojos
Y  te rendiste
Y  dijiste soy tuya
Y yo te dije soy tuyo
El amor no tiene espera
Hubo lágrimas, hubo risas
Palabras entrecortadas
Recriminaciones, protestas
Pero entre tanto caían
Tus vestidos en la grama…
Y tu cuerpo desvestido…
¡Oh Dios! …

De este amor sin quejas
Han brotado los azahares
Es un  jardín hermoso
Donde tú eres mi jardinera
Y yo soy tu jardinero
Los frutos se multiplicaron
Son de distintos sabores
Pero todos son brotes fuertes
Como el apamate del frente
Semillas en la buena tierra
De las campiñas de oriente
Abonadas con  el alma
Con paz y amor cristiano
Son  benditos del Señor
Que siempre estuvo presente.
Lo que puedo decirte después
De tantos años contigo, amor
Es que nunca podré pagar
Por todo lo que me diste:
El perfume de tu vida,
La tranquilidad de tus quitas
Tus celos, tus consuelos
Tus modos, tus caricias
Tu constancia, tu fe
Tú entrega, tu fuerza
Y tu indestructible belleza
Que has compartido conmigo
Sin guardarte nada 
Con la más absoluta devoción
Con una pasión sin igual
Porque he compartido solo con Dios
Todos estos años de amarte
                                         Mi Diana amada


  

SONETO DISPERSO

 


El parque, los encuentros,
Las noches aquellas
Distraída, de rosa  vestías
Azabaches tus ojos
Tu cintura se quebraba
Apretada en las querellas
Bella andaluza enjoyada
Míos tus labios rojos

Turbado caminaba
Te vi,  me detuve en la esquina
Apreté el cigarrillo hasta
Quemarme de placer
Sensible, tu  perfume
Me seduce,  me domina
Tus pasos se hicieron lluvia
Aurora, amanecer te amaba.

Apreté las manos de tu amiga
Lo entendió todo
Me sonrió, lo supe desde entonces
Camino largo
Sufrir el dolor de la ausencia
El rayo,  la noche y yo
  
                               En el cruce de esa plaza
Solitaria se quedó tu modo
Amapolas y guaruras
Disecadas del andar amargo
Vuelo de cucaracheros
Hojarasca lejana, solo yo.




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