lunes, 3 de octubre de 2016



RAMÓN BADARACCO







   CAPITAN DE NAVIO
JOSE MARÍA GARBAN.










Cumana 2016
















Autor: Tulio Ramón Badaracco Rivero
Que firma Ramón Badaracco

Título de la obra: NOTAS BIOGRÁFICAS DEL
CAPITÁN DE NAVIO JOSÉ MARÍA GARBAN

Diseño de la cubierta R. B.
Ilustración de la cubierta R. B.
Depósito legal
Impreso en Cumaná

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Cel. 0416-8114374







Desde niño escuché un refrán en San Francisco “Más guapo que Garban” y a mi padre Marco Tulio, le escuché el comentario sobre ese refrán: él decía que el viejo Garbán, porque murió muy viejo, contaba sus interminables anécdotas de la guerra, y mucha gente se reunía en su casa para escucharlo; y de allí nació ese refrán.

Se hizo famoso y muy querido por su pueblo. Al parecer, tenía problemas para cobrar su jubilación militar, y peleaba con los Presidentes del Estado, los fastidiaba hasta que le pagaban; y eso lo hacía más grato al pueblo.

 Era un viejo temible, pero lleno de virtudes y de historias. Su figura patriarcal causaba admiración y respeto. Se le veía por las calles y en el mercado, no se desprendía de su Aco, y nadie se atrevía a faltarle el respeto. El pueblo, al saludarlo, debía decirle “Capitán”, él lo exigía, y el que no lo trataba con respeto, lo llamaba “igualado”, y apretaba el Aco. Porque se lo había ganado peleando por la Patria, y había sido herido en muchas batallas. ¡Me costó mucha sangre! Decía, y se enderezaba para decirlo con voz ronca, pero muy audible; y luego, sonreía, masticaba el tabaco, y escupía con cierta gracia.

Todo eso lo decía mi padre, que en cierta forma lo admiraba; él no lo conoció, pero El Capitán fue muy amigo de su padre mi abuelo, y todas sus anécdotas las escuchó de sus labios; pero, él las contaba como si las hubiese vivido.         


No han logrado los que han tocado este tema, contar lo que significó para Cumaná la derrota de Sorondo.

El General en Jefe Don Vicente Sucre y García, jefe del gobierno revolucionario de la Provincia de Nueva Andalucía o Cumaná, envió una flota con una fuerza de 1.100 hombres al mando del Almirante González Moreno y del Capitán de Navío Manuel de Villapol, a someter la provincia de Guayana, levantada contra la República. La flota remontó el Orinoco con 32 embarcaciones, ante la cual, los guayaneses leales a la Corona se retiraron al puerto de Angostura. tras haber perdido una goleta.

Veamos cómo lo cuenta el Dr. Bartolomé Tavera Acosta, en su obra Historia de Carúpano: “Al efecto organizarse tres cuerpos expedicionarios que marcharon en combinación, a las órdenes, respectivamente de los coroneles Francisco González Moreno, José Antonio Freites de Guevara, a quien acompañaba su hijo Pedro María, y Manuel Villapol. El primero a operar sobre Moitaco por el Pao y Santa Cruz, el segundo por Soledad sobre Angostura, y el último sobre Barrancas para atacar las fortalezas de Guayana la Vieja, que son los tres únicos puntos que tenían guarnecidos y fortificados los guayaneses. Todos tres llegan a sus destinos a mediados de 1811.

La división de Villapol se compone de seiscientos cumaneses, carupaneros y margariteños. Entre los cumaneses marchan el Comandante de ingenieros José Francisco Azcue, el Comandante de artillería Ignacio Certad, los oficiales Carlos Winet, Miguel Correa, Rafael de Mayz Luis de Vallenilla, que es el primer ayudante de Villapol, Pedro, Vicente y Francisco Sánchez, Quintín Vallenilla, Manuel Coronado, Pedro Guevara, José de Cásares, Domingo Jiménez y otros jóvenes distinguidos: entre los de Carúpano: José Nicolás Salazar Navarro, de 63 años, Braulio Guerra, Jacinto y Joaquín Goitia, Benito López, Juan Bautista Peña, Juan del Campo, Nicolás González, Celestino Acosta, Juan Antonio Núñez y algunos más.

Estos patriotas son los más nombrados sin embargo sabemos que la actuación de Garbán no pasó desapercibida para hombres como Mariño y los hermanos Bermúdez con los cuales aparece después en Trinidad

Freites llega a las riberas del Orinoco (Soledad) antes que los otros. Allí le ataca el coronel Lorenzo Fernández de La Hoz. Comandante Militar de Angostura, y lo rechaza el 5 de setiembre. Freites retrocede y se incorpora en el Pao a González Moreno. Villapol, al tener conocimiento del fracaso de la expedición del centro, se retira de Barrancas a Tabasca. El Poder Ejecutivo que funciona en Caracas, para dar unidad a la dirección de la Campaña, nombra en 7 de octubre a González Moreno, General en Jefe Supremo expedicionario.          

González Moreno, en el Pao se refuerza con nuevos contingentes de tropas cumanesas, entre esos refuerzos esta nuestro biografiado que lo trae el coronel Francisco Solá quien había marchado desde el Manzanares a principios de setiembre, y juntos emprenden la invasión del territorio guayanés. Freites de Guevara, enfermó y regresa a Barcelona.

González Moreno y Solá atraviesan el Orinoco, invaden en enero de 1812 y llegan hasta las inmediaciones de Angostura. Mientras tanto, Villapol, apoyado por la escuadrilla patriota al mando de sus comandantes, Felipe Esteves y Juan bautista Videau, y por un cuerpo auxiliar venido con el coronel Juan Bautista Arismendi, el capitán Vicente González y el oficial Santiago Mariño, establece de nuevo su Cuartel General en Barrancas. Margarita concurría por segunda vez con sus buques y sus hijos al sometimiento de la provincia guayanesa en acatamiento de las insinuaciones del Ejecutivo de Caracas. 

Los de Angostura se hallan preparados para rechazarlos. El Coronel Matías Farrera se sitúa en Borbón, en espera del ataque del general González Moreno. El Sargento Mayor José de Chastre baja el Orinoco con una flotilla en auxilio de la guarnición de los Castillos de Guayana la Vieja. El Gobernador Doctor Farrera queda en la plaza con corta guarnición, pero resuelto a no dejarse quitar la ciudad. Desbaratado como resulto el cuerpo que operó por Soledad, los realistas concentran su atención sobre los que pretenden llegar por el Este, y por el Occidente de la capital Guayanesa.

La escuadrilla patriota sale de Barrancas, aumentada con varios esquifes organizados por Villapol, y se viene sobre los Castillos; pero antes de llegar a ellos ya Chastre había salido a esperarla, situándose en Sorondo. Allí se encuentran El 26 de marzo, La de los patriotas ataca briosamente. La de los realistas se defiende con valor y con pericia y tras rudos choques, sangrientos abordajes y gallardos episodios múltiples, al empezar a declinar el sol, queda vencida, dispersos unos y apresada la florilla republicana, y, centenares de prisioneros en poder del jefe realista el Sargento Mayor Don José de Chastre.  

-Ángel Grisanti dice, al referirse a Don Vicente de Sucre y García Urbaneja, al cual me he dado a la tarea de reconocer y honrar como Padre de la Emancipación de la Provincia de Cumaná o Nueva Andalucía: “A mediados de julio de 1812, quizá el 15, fue nombrado por el Ayuntamiento, General en Jefe del Ejército de Cumaná, destinado a someter al Partido Capitular de Barcelona”-.

Garban también participó en toda la campana de Marino de 1813,  y aparece en rol protagónico al lado de Antonio Díaz en la sitio de Cumaná en 1813 cuando 45 patriotas bajo el mando de Santiago Mariño, entre los cuales se destacaban: Francisco Azcue, los hermanos Bernardo y José Francisco Bermúdez, José María Sucre Alcalá, Manuel Carlos Piar, Manuel Valdés y Concepción Mariño y podemos incluir porque no pasó desapercibido  a este valiente marino  que sabemos lo dio todo pen la increíble campana de Marino que se inició el 10 de enero de 1515 veamos
La toma de Guiria se produjo al día siguiente. En vista de su actuación Mariño le concede el grado de Teniente Coronel. Al parecer fue quien decidió el combate. Así aparece en la novela “Los Orientales” de Tosta García y en la novela de Ramón Badaracco “Águila Blanca”.
En la isleta de Chacachacare, al Nor-Oeste de Trinidad, los expedicionarios se reúnen y antes de invadir la Tierra firme, el 11 de enero de 1813, suscriben la memorable “Acta”, cuyo texto se explica por sí mismo en términos heroicos inconfundibles, veamos:   
“Violada por el jefe español D. Domingo Monteverde la capitulación que celebró con el ilustre general Miranda, el 25 de julio de 1812; y considerando que las garantías que se ofrecen en aquel solemne tratado se ha convertido en cadalsos, cárceles, persecuciones y secuestros. Que el mismo general Miranda ha sido víctima de la perfidia de su adversario;  y en fin, que la sociedad venezolana se halla herida de muerte, cuarenta cinco emigrados nos hemos reunido  en esta hacienda, bajo los auspicios, de su dueña, la magnánima señora  Concepción Mariño,  y congregados en consejo de familia, impulsados por un sentimiento  de profundo patriotismo, resolvemos expedicionar sobre Venezuela, con el objeto de salvar  esa patria querida de la dependencia  española y restituirle la dignidad  de nación que el tirano Monteverde  y su terremoto le arrebataron 
Mutuamente nos empeñamos nuestra palabra de caballeros de vencer o morir en tan gloriosa empresa; y de este compromiso ponemos a Dios y a nuestras espadas por testigos. Nombramos Jefe Supremo con plenitud de facultades, al coronel Santiago Mariño” Chacachacare, 11 de enero de 1813.  Firman. Santiago Mariño, Francisco Azcúe, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar, Manuel Valdés.

Nota. El sabio carupanero Bartolomé Tavera Acosta, conocedor como ninguno, de los idiomas que hablaban los Caribes, la pronuncia y escribe “Chacachacari”, pero nosotros para no entrara en confusiones la llamaremos como comúnmente es llamada y pronunciada “Chacachacare”.  
Este sabio historiador al tratar el tema de la campaña de Mariño, nos dice:
“Es de lamentarse que hasta hoy  no se conozcan todos los nombres de esos cuarenta y cinco patriotas  expedicionarios, pues si bien es cierto  que algunos autores  han publicado sendas listas  de ellos,  es necesario observar que con excepción  de Mariño, Manuel Piar, los Bermúdez,  José Francisco Azcúe, Manuel Valdés, Agustín Armario, Juan Bautista Videau,  Pbro. Domingo Bruzual de Beaumont, José Rafael de Guevara, Rafael de Mayz,  José María Otero, Mateo Guerra Olivier,  Juan Bautista Cova, José Leonardo Brito Sánchez, Juan Bautista Darías, Bernardo Martínez,  Fernando Gómez de Saa y uno que otro más,  del resto no hay constancia histórica para poder afirmar  que fueron de los de Chacachacare. En cambio, es de presumirse que si se encontraron allí José María Sucre y Antonio José de Sucre, quienes habían salido de Cumaná para Trinidad trece días antes y aparecen luego en los sucesos de Maturín.   
 En Chacachacare los expedicionarios toman las armas que había obtenido y ocultado doña Concepción Mariño, para la empresa libertadora que iniciaron el 12 de enero de 1813:
Veamos los sucesos:
  Ese día, Mariño y sus 44 compañeros salen de Chacachacare en una goleta de Carlos Manuel Piar, la “Carlota” comandada por Juan Bautista Videau, rumbo a la hacienda “Cauranta”, donde Concepción tenía hombres dispuestos y también había escondido armas y pertrechos antes de exiliarse
 El realista Brigadier Juan Gavanzo, en conocimiento del proyecto invasor, en una goleta con 50 hombres, vigila los movimientos de Mariño en alta mar, pero, o no los detecta o teme enfrentarlos; más bien los evade y se refugia en el puerto de Guiria, donde tiene una guarnición bien dotada, de doscientos hombres; y donde pretende capturarlos. 
Mariño aconsejado por el comodoro Videau, decide merodear a distancia de la costa y calibrar la situación. Sabe que Gavanzo tiene 50 hombres a bordo, bien armados, pero Mariño no sabe cuántos hombres más componen la guarnición de Guiria. Por eso decide barloventear o maniobrar por la costa hacia el Oeste, para distraer la atención del enemigo. Maniobra que da frutos, pues Gavasso los consideró evadidos, y Mariño que mantiene su estrategia por 24 horas, volviendo rumbo Este, logra despistarlo; y es entonces, amaneciendo el día 13, desembarca en su hacienda “Cauranta” al Oeste del poblado, donde tiene armas y cerca de 100 hombres entrenados, engañando de esta manera, al enemigo que lo esperaba en el puerto cerca de Guiria.
Mariño reúne su Estado Mayor y decide atacar aplicando una estrategia simple, operación tenaza.
Antonio José de Sucre, combate en toda la campaña de 1813 bajo el mando de Mariño, nos dice Laureano Villanueva, uno de sus mejores biógrafos: “Unas veces como primer ayudante del General Mariño y otras como comandante del batallón de zapadores, formado por el mismo’’.
Mariño en Guiria, con Sucre a su lado, irá con parte de sus hombres por tierra, para atacar la guarnición por el Oeste, mientras Piar y Bermúdez atacarán por el mar.     Desembarcarán en el lado contrario, por el Este en la finca “Cauranta”. Así lo ejecutan y a las once de la mañana, Mariño ataca la guarnición con más de cien hombres y pocas municiones; los españoles valientemente soportan y rechazan la carga; los patriotas les hacen creer que se retiran desordenadamente hacia el caserío, donde se fortalecen.  Esta maniobra se ejecutó dentro del plan de Mariño que necesitaba sacar a los reales de sus posiciones en el puerto y atraerlos al poblado.  Los realistas sin perder tiempo ni ánimo, salen de sus trincheras y atacan, esperando triunfar rápidamente. No se percataron de la estrategia, y que Piar y Bermúdez, entrarían en la batalla tomándolos entre dos fuegos y causándoles estragos. Los patriotas se resentían escasos de municiones; pero los reales también estaban escasos y observando al avance de Mariño, creyeron que estaban mejor surtidos., y se ven obligados a abandonar el terreno, dejando muertos y heridos en las calles del poblado, Se retiran perseguidos por Piar y Bermúdez hacia el puerto. Entonces los patriotas del pueblo se incorporaron a la persecución de los realistas la victoria fue completa y dio muchos frutos 
Gavanzo, que tenía prevista la retirada, embarca a los que quedaron con vida, y pudieron salir del puerto, abandonando a los heridos. Se retiran hacia Irapa, quedando a los patriotas todo el parque que los reales abandonaron en su huida.
Mariño toma la ciudad y aprovecha para aumentar su tropa y pertrecharla convenientemente, así da inició a la campaña de oriente, con buen pie, pero tenía que continuar sin descanso para evitar la reacción realista. Sucre se destaca en esta acción por su inteligencia, de tal suerte que algunos historiadores creen que él dirigió las acciones, y su prestigio aumentó a los ojos de sus compañeros.
Mariño armó un batallón con los pertrechos dejados por los reales y envía al coronel José Francisco Bermúdez al mando de un destacamento, a perseguir a los reales que huyen por mar y por tierra hacia Irapa. Sucre lo acompaña como Jefe de Estado Mayor de ese destacamento.
 En esta campaña, se produce el primer encuentro entre las dos fuerzas el 15 de enero de 1813, en las afueras del pueblo, y los patriotas vuelven a derrotar a los reales con una carga suicida; los reales defienden palmo a palmo sus posiciones causando mucho daño en las fuerzas patriotas. Pelean bravamente bajo el mando de Gavanzo, pero su contendor es nada menos que el invencible Áyax venezolano. Gavanzo no aguanta la embestida de Bermúdez, y las tácticas de Sucre; tiene la retirada asegurada y huye en sus naves hacia Yaguaraparo que era un pueblo de españoles.
 Bermúdez se instala en Irapa donde se le incorporan muchos patriotas dispuestos a morir por la Patria bajo sus banderas;  en Cumaná, causa revuelo la situación en toda la península de Paria, aunque las noticias no llegan muy claras por cierto sobre las acciones de Guiria e Irapa; y Cervériz en Cumaná organiza una partida para silenciar los rumores, a los cuales no dio ninguna importancia; pensó que unos cuantos fusileros bastarían para dominar la disidencia;  sin embargo a esos efectos preparó un contingente con los mejores oficiales de que disponía y tropas veteranas.
Estuvo rápidamente presto para aplastar a los insurgentes y  a los dos días, o sea el 17 de Enero,  aparece frente a Irapa el propio comandante Cervériz  al mando de un batallón de caballería de  400 hombres, y ataca de frente y tratando de arrollar a los patriotas. Bermúdez, que lo esperaba,  tomo posiciones estratégicas y bien resguardadas. Sucre con sus zapadores se encargó de preparar las defensas y armó al pueblo, un pueblo de cazadores, que no necesitaban mucho para saber lo que tenían que hacer.  Luego el mismo se encargó de la artillería, listos para un nuevo  triunfo; entonces reciben el ataque frontal de Cervériz, y se defienden heroicamente, era la batalla de todo un  pueblo,  con una estrategia luminosa, lograda por aquel joven que nació para domar al coloso español,  de la indudable factura del Aguilucho Inmortal; Sucre, tuvo tiempo suficiente para construir sus defensas y colocar las baterías; el enemigo no preveía nada de esto, simplemente atacarían y destrozarían a los patriotas los cuales se rendirían ante el ataque, nunca pensó Cervériz, en la sabiduría y sagacidad de Sucre; que como jefe de ingenieros y de artillería, sabía muy bien manejar la metralla, y con esos elementos en su poder era invencible; se luchó  en  terreno plano pero difícil, muy poblado de grades árboles que servían de escudo propicio, en las afueras de Irapa, donde dicen los lugareños que aún se sienten el sordo tronar de los cañones y de la fusilería de los contendores.
Cervériz, con su caballería,  intenta denodadamente una y otra vez romper la resistencia patriota, pero una y otra vez es rechazado con pérdidas incontables. Tercamente insistía una y otra vez, muchas veces sin el menor cuidado, contra los árboles, contra la oscuridad, como don Quijote contra los Molinos de Viento, sin tener en cuenta la vida de sus hombres que caían mortalmente heridos y eran arrastrados por sus cabalgaduras.  La fusilería y la artillería patriota, bien ubicadas, los diezman. Las fuerzas de Cervériz, ya de noche,  desmoralizadas se dispersaron en el bosque, que ahora los amparaba, acosadas por Bermúdez, incansable, agigantado en aquella memorable e intensa batalla que da continuidad al triunfo de Guiria.
Cervériz logró escapar con vida, dejó el teatro de la guerra lleno de cadáveres, que Bermúdez  ordenó enterrar en la misma noche; los heridos de ambos bandos fueron atendidos debidamente. Libre Irapa, durante varios días los lugareños se presentaban voluntariamente para engrosar las filas patriotas. Más tarde el  General Santiago  Mariño, sería  recibido en Irapa en  triunfo y establecería allí su cuartel General de guerra.
A Sucre se le otorgaron las barras de Comandante del batallón de zapadores.  
Entre tanto el comandante Don Juan Gavanzo y el teniente coronel Cervériz, ocupan nuevas posiciones en  Yaguaraparo, donde se hacen fuertes,  y despliegan su flota por el Golfo de Paria o Golfo Triste como aparece en los partes de guerra. 
Sucre regresa a Guiria. Mariño destaca al comandante  Bernardo Bermúdez, al frente de un batallón de caballería,  a rendir a la ciudad de  Maturín.  Sucre lo secunda y lo escolta al frente de su batallón de ingenieros zapadores; Maturín se rinde ante el empuje del comandante Bernardo Bermúdez y  abre a Mariño, las puertas de la mejor despensa de oriente, con las mejores ganaderías de la Provincia.
El Coronel Manuel   Piar solicita permiso a Mariño para acudir con refuerzos a Maturín, en  conocimiento del avance de  Zuazola y Boves, hacia ese sitio, con varios batallones de veteranos, Mariño no lo duda y da el permiso solicitado, y Piar con Azcúe,  acuden a reforzar a las fuerzas patriotas en Maturín,  con tropas de voluntarios y pertrechos suficientes. Al llegar Piar a Maturín, Bernardo Bermúdez, de menor grado,  se ve desplazado y decide volver a Guiria. Sucre se queda en Maturín.
Guiria se había convertido  en un hervidero de patriotas, venían de las Antillas, Cumaná, Margarita, Carúpano, de la misma  Guiria, de Irapa y sus alrededores a prestar servicio bajo las banderas de Mariño.
El impase entre Piar y Bermúdez, fue un hecho lamentable,  al parecer por desacuerdos en el comando de las tropas y la estrategia a seguir, entre Piar y  Bermúdez, se produce un altercado aun no bien aclarado, y Bernardo Bermúdez se separa del mando y parte hacia Irapa para incorporarse al ejército de Mariño; después de algunos percances  es sorprendido por la flota de Gavanzo,  lo apresan herido y es trasladado a Yaguaraparo,  y puesto bajo el  cuidado del afamado médico español Alonso Ruiz Moreno, que había salido de Cumaná, donde prestaba importantes servicios en el Hospital de Caridad. Al tener conocimiento  el Coronel José Francisco Bermúdez, que su hermano el capitán Bernardo Bermúdez, estaba herido y hospitalizado en  Yaguaraparo, ataca esta posición; por lo cual Gavanzo abandona la plaza con su escuadrilla y deja en el mando al Coronel Cervériz, el cual en un acto de cobardía inexplicable,  ordena  la ejecución sumaria  del comandante Bernardo  Bermúdez, en el famoso Totumo,  hecho desgraciado que va a traer funestas consecuencias para los colonos españoles de la zona a los cuales José Francisco Bermúdez les declara una guerra implacable.
Tavera Acosta dice que Cervériz, convirtió en un rito los asesinatos y suplicios de cuanta persona con olor a patriota, tuvo la desgracia de caer en su poder.

José María Garbán, nació en Cumaná; marino de nacimiento, fue desde soldado raso hasta Capitán de Navío; entró al servicio en 1810, bajo el mando del egregio don Manuel de Villapol.




Perteneció a la expedición ordenada por el General en Jefe Vicente de Sucre y García Urbaneja, que el 12 de enero de 1812, zarpó del puerto de Cumaná, a las órdenes del Coronel Don Manuel de Villapol, para someter a Guayana, que se había revelado contra la República, a favor del Imperio Español; entonces, entre victorias y derrotas, sufrió la terrible experiencia de ¨Sorondo¨.

En 1813, está en el bloqueó de Cumaná con el italiano Bianchi, luego sirvió con Arismendi en Margarita hasta 1815, y en 1817 se encontró en la sangrienta acción de ¨Pagallo¨, con el margariteño Antonio Díaz, con cuya escuadrilla partió para a Guiria. Concurrió posteriormente a varios combates navales, en que los marinos de oriente obtuvieron contundentes victorias, y dieron muestras de patriótico heroísmo.

ESTE EXTRAORDINARIO SOLDADO MERECE SU VESTIDO DE BRONCE PARA HONRAR A NUESTRO PUEBLO Y PARA QUE LA POSTERIDAD CUENTE SUS HAZAÑAS.


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