RAMÓN BADARACCO
GOBERNADORES DE CUMANA
CUMANA 201
Autor: TULIO RAMÓN BADARACCO RIVERO
Que firma: Ramón
Badaracco
LIBRO:
GOBERNADORES DE CUMANA
Copyright Ramón Badaracco. 2012
Primera edición 2009
Correo y cel.
Cronista40@hotmail.com 0416-8114374
Derechos reservados.
Diseño de la cubierta R. B.
Ilustración de la cubierta R. B.
Depósito legal
Impreso en Cumaná
Nota. Todo lo que antecede a Diego
Fernández de Serpa, en la historia de Cumaná, fue materia de mi libro “Los
Fundadores de Cumaná”.
DIEGO FERNANDEZ DE SERPA
Diego
Fernández (o Hernandes, según testimonio de Pedro Gómez de Rojas) de
Serpa. Capituló Con Felipe II el 15 de
mayo de 1568, el gobierno de la Capitanía General de Nueva Andalucía desde Paria
hasta el Unare. Nació Serpa en la
Villa de Palos.
Tavera
Acosta resume su vida así: “Era natural de la Villa de Palos y había estado ya varias veces en
tierra firme. Llego de España con su mujer
e hijos en 1524 y se estableció en Cubagua (Nueva Cádiz), En 1530
acompañó a Diego de Ordaz en la expedición de éste por el río Orinoco y
desbaratada la empresa, regresó a su hogar.
Desde entonces hasta 1537 se le ve de recorrida con una amada vigilando las cosas de Margarita, Maracapana,
Puerto Rico y Santo Domingo. Luego pasa a Quito y en esas regiones reside ocho
años. Para 1546 se halla en el nuevo reino de Granada, ocurre a Santo Domingo y
allí la Audiencia ,
en 1548, le faculta para emprender la
conquista de Guayana. Regresa a Cubagua y sigue a Maracapana (Tierra Firme);
pero allí recibe órdenes de suspender el descubrimiento para el cual estaba
autorizado. Harto contrariado se dirige
a Margarita y entrega a su gobernador las licencias, que fueron
canceladas. En esto, Juan de Villegas, a
la sazón Teniente gobernador y capitán general
de la provincia de Venezuela,
nómbrale (1551) alcalde ordinario y capitán general de Maracapana. Emprende
luego una expedición hacia el Tocuyo y ayuda a fundar Nueva Segovia
(Barquisimeto) y el pueblo de San Pedro
de las Minas de Buría. En 1533 contribuye a destruir la rebelión del Negro
Miguel y para 1561 se vuelve a encontrar en Maracapana con el carácter de
Alcalde.
Refundada
la Nueva Córdoba
en 1562, resigna el mando y se dirige a España en 1564.
De
él se dice que era persona principal y
fue Alcalde de Villafranca en Extremadura.
Serpa llegó a ser un rico comerciante de Cubagua y Cartagena de Indias,
sin embargo se encontraba como alcalde de la Nueva Córdoba o
Maracapana, en 1562, cuando arribó Montesinos.
En la península le pide al Rey que le conceda la conquista y población
de Guayana y Caura, lo que le fue concedido. Llega al pueblo de la Nueva Córdoba , en la
desembocadura del río Chiripiche, hoy Manzanares, y decide refundarlo con el
nombre de Cumaná, reúne los vecinos y con las familias que trajo levanta el
Acta de Fundación. Su gobernación fue corta pero muy significativa.
Fernández de Serpa, murió 10 de mayo de
1570, en una emboscada en el sitio de Camoruco, sabana de cotoperí, al parecer instigada por el capitán Joan de
Salas y Montaño, con el cacique Francisco el Viejo, cuando trato de pasar por
el camino de Chacopata y Cumanagoto, cerca de la ciudad de Santiago de los
Caballeros, que había fundado en sitio de “El Salado” a orillas del río Neverí,
en la provincia de Barcelona.
Sus alcaldes ordinarios Juan Rengel y Hernán
López de Pedroza, nombrados por el Ayuntamiento, que se encargan del
gobierno hasta 21 de enero de 1572,
cuando mueren heroicamente defendiendo
su pueblo en un formidable ataque indígena, precisamente el día de Santa Inés,
que pasa a los fastos de la provincia como el día de la patrona de la ciudad,
que aun celebramos.
TERCERA ACTA DE FUNDACION DE CUMANÁ POR DIEGO
FERNANDES DE SERPA
“En el nombre de la Santísima Trinidad ,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, y de la
gloriosa Virgen María su bendita Madre y Señora nuestra, del glorioso apóstol
Señor Santiago y de todos los santos y santas de la Corte celestial. El muy
ilustre Señor Diego Fernandes de Serpa, Gobernador y Capitán General y
conquistador de las provincias de la Nueva Andalucía , por la Majestad Real del
Rey Don Felipe Nuestro Señor, segundo de este nombre, en presencia de mi,
Hernán Pardo de Lago, Escribano de su Majestad y Secretario de la dicha
Gobernación, dijo: que por cuanto Su
Majestad le ha encargado la conquista, población y descubrimiento de las dichas
provincias, y conversión de los indios
naturales de ellas, según más largo consta, y parece por el título y provisión Real que de ello se le ha
entregado, firmado de su real nombre y
refrendado de Francisco de Eraso su Secretario,
librado de los señores del Concejo Real
de las Indias, cuyo tenor es el siguiente: Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de
Castilla, de Aragón, de las dos Sicilia,
de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de
Toledo, de Valencia, de Galicia, de Menoría, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña,
de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaen, de los Agarbes de
Algeciras, de Gibraltar, de las
Indias, Islas y tierra firme, del mar Océano, Conde de Flandes, y Tirol, = Por cuanto Nos mandamos tomar
cierto asiento y capitulación con vos el Capitán Diego Fernandes de Serpa,
sobre que os habéis ofrecido a llevar a las costas y provincias de Guayana, el
Caura y las demás provincias que entran
en la Gobernación
que ha de ser intitulada la
Nueva Andalucía , cuatro navíos armados y aderezados;
dos de ellos de a doscientas toneladas, y los otros dos, de a ciento; quinientos hombres en ellos, los
ciento de ellos casados y los demás gente del mar y guerra, todos con sus
armas, arcabuces y municiones, y las demás ofensivas y defensivas que os
parecieren; y que iréis a las dichas
provincias de la Nueva
Andalucía con todo ello,
y las descubriréis y poblaréis, y haréis otras cosas contenidas en el
dicho asiento y capitulación, todo ello a vuestra costa y mención, sin que Nos,
ni los Reyes que después de Nos vinieren, seamos obligados a vos pagar ni
satisfacer los gastos que en ello hubiere, en el cual dicho asiento hay un
capítulo del tenor siguiente: = Y os hacemos merced que seáis nuestro
Gobernador y Capitán General de la dicha
tierra y población por vuestra vida, y por la vida de otro hijo y heredero
vuestro que nombráredes, con dos mil ducados de quitación, con el dicho
cargo; los cuales habéis de cobrar y os
han de ser pagados de los frutos y rentas que en las dichas tierras nos
pertenecieren, porque no los habiendo, no somos obligados a pagarlo de otra
nuestra Real Hacienda.” Por ende,
guardando y cumpliendo el dicho asiento y capítulo que de suso va incorporado,
por la presente es nuestra voluntad, que ahora,
y de aquí adelante para toda
vuestra vida, seáis Gobernador y Capitán General de la dicha costa y tierra de la Nueva Andalucía , y
de los demás pueblos que en ella poblaréis; y hagáis y tengáis la nuestra
justicia que en la dicha tierra y costa y población hubiere. Y por esta nuestra
carta mandamos a los Concejos, Justicias, Regidores, Caballeros, Escuderos,
Oficiales y hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares que en la
dicha tierra, costa y población hubiere y se poblare, y a los nuestros
oficiales, y otras personas que en ellas
residieren, y a cada uno de ellos,
que luego que con ella fueren requeridos, sin otra larga ni tardanza
alguna, y sin más requerir, ni
consultar, ni esperar, ni atender otras cartas, ni mandamientos, segunda ni
tercera fusión, tomen y reciban de vos
el dicho capitán Diego Fernández de Serpa el juramento y solemnidad que en tal
caso se requiere y debe hacer, el cual hecho por vos, os hayan, reciban, y tengan por nuestro Gobernador y Capitán
General de la dicha tierra, costa
población por todos los días de vuestra vida, y vos dejen libremente usar y
ejercer los dichos oficios y por vuestros Lugares-Tenientes de Gobernador y
Capitán General y oficios a la dicha gobernación anexos y
concernientes, los cuales podéis poner y pongáis y podáis quitar y remover, cada y
cuando que a nuestro servicio, y a la ejecución de nuestra justicia, cumpla, ó
poner ó subrogar otros en su lugar, é oír y librar y determinar todos los
pleitos y causas, así civiles como
criminales, que en la dicha tierra, costa y pueblos que poblasen, y hubieren
poblado, así entre la gente que la fuere a poblar como entre los naturales de
ella, hubiere y naciere; y que podéis
vos y los dichos vuestros Alcaldes y Tenientes llevar los derechos a los dichos
oficios anexos y pertenecientes, é hacer cualesquiera pesquisas en los casos
de derecho premisas, y todas las otras
cosas á los dichos oficios anexos y concernientes; y que vos y vuestros Tenientes entendáis en
lo qué a nuestro servicio y a la
ejecución de nuestra justicia y población y gobernación de la dicha tierra y pueblos que poblaréis, convenga; y que para usar y ejercer los dichos oficios,
cumplir y ejecutar la nuestra justicia, todos se conformen con vos, con sus
personas y bienes, y vos den y hagan dar
todo favor y ayuda que les pidiereis y
menester hubiereis, y en todo vos acaten y obedezcan y cumplan vuestros mandamientos ó de vuestros
Lugares-Tenientes, y que en ello ni en
parte de ello embargo ni contradicción vos opongan, ni consientan oponer. E Nos
por la presente vos recibimos y habemos por recibido á los dichos oficios, y al uso y ejercicio de
ellos; y vos damos poder y facultad para
usar y ejercer, cumplir y ejecutar la dicha nuestra justicia en la dicha
tierra, costa y lugares que pobláreis, y en las ciudades, villas y lugares de
la dicha costa y tierra y de sus términos, por vos o vuestros Lugares
Tenientes, como dicho es, caso que para
ellos, o para alguno de ellos, no se han recibido. Y por esta nuestra carta mandamos a
cualquiera persona o personas que tienen, o tuvieren las varas de nuestra
justicia en los pueblos de dicha tierra, que luego que por vos, el dicho
Capitán Diego Fernandes de Serpa fuesen
requeridos, vos les den y entreguen, y
no usen de ellas sin vuestra licencia, so las penas en que caen ó incurren las personas privadas que usen
oficios públicos para que no tienen
poder ni facultad, que nos los suspendemos
y habemos por suspendidos: y
otrosí, que las penas pertenecientes á
nuestra Cámara y Fisco, en que vos y vuestros Alcaldes ó Lugares Tenientes
condenasen, las ejecutéis, y hagáis
ejecutar, dar y entregar a nuestro Tesorero de la dicha costa; Otrosí
mandamos, que si vos el dicho Capitán
Diego Fernandes de Serpa, entendiereis ser cumplido a nuestro servicio y a la ejecución de nuestra justicia, que
cualesquiera personas de las que ahora
están o que estuvieren en la dicha costa
y tierra salgan y no entren ni estén en, y se venga a presentar ante Nos, se lo
podéis mandar de nuestra parte, y los hagáis de ella salir, conforme a la
pragmática que sobre ello habla, dándole a la persona que así desterrareis, la
causa por que le desterráis, y si os pareciere que conviene que sea secreta,
dársela cerrada y sellada; y vos por vuestra parte dársela heis y enviarnos
heis otra tal, por manera que seamos informados de ello; pero habéis de estar
advertidos, que cuando vos hubieseis de desterrar a alguno , no sea sin muy
gran causa. Por lo cual dicho es, para usar los dichos oficios de nuestro
Gobernador y Capitán General de la dicha tierra y costa y pueblos que
pobláreis, y cumplir y ejecutar nuestra
justicia en ella, os damos poder cumplido, por esta nuestra carta, con todas
sus incidencias y dependencias, emergencias, anexidades y conexidades. Y es
nuestra merced, y mandamos, que hayáis y llevéis de salario en cada un año, con
los dichos oficios, dos mil ducados, que monta a seiscientos y cincuenta mil
maravedíes, de los cuales habéis de gozar
desde el día que os hicieseis a la vela
para seguir vuestro viaje en el puerto de Sanlúcar de Barrameda ó Bahía de Cádiz en adelante, todo el tiempo que
tuvieseis la dicha Gobernación, y no los habiendo en el dicho tiempo no seamos obligados así á pagar cosa
alguna de ello; y que tomen vuestra
carta de pago, con la cual, y con el
traslado de esta nuestra provisión signada de Escribano, mandamos que vos sean
recibidos y pagados e cuenta; y los unos
y los otros, no fagades ni pagan en
desleal, pena de nuestra merced y de mil castellanos para nuestra Cámara y
Fisco. Dado e Aranjuez a veintisiete de Mayo de 1568 años.= Yo El Rey – Yo
Francisco de Eraso, Secretario de su Majestad Real, lo fize escribir por su
mandado.- El Dr. Vasques.- El Licenciado Don Gómez Zapata.- Licenciado Salas de Torre
Guejeda. Licenciado Francisco de
Villafañe.- Registrada - Ochoa de Libando.- Canciller- Matías de
Ramón.-
Asentase esta
provisión Real de su Majestad en los Libros de la Casa de la Contratación de las
Indias en Sevilla, a veinticinco días del mes de Febrero de mil quinientos sesenta y nueve,
para que se guarde y cumpla como su Majestad por ella manda.- Ortega de
Melgosa.- Juan Gutierres Tello.- Dr. Antonio Manríques.
Por ende, en
cumplimiento de dicho título y provisión Real que de suso va inserta e
incorporada, y en prosecución de lo que S. M. por el ordena y manda, ha venido
a estas dichas provincias, y está al presente en esta población que se intitula la ciudad “Nueva Córdoba” la cual, como está
situada y fundada en parte no cómoda ni conveniente a la salud y conservación
de los pobladores de ella; y como estas dichas provincias se intitulan la Nueva Andalucía ”,
las ciudades que en ella se situaron y
poblaron en su intención que tomen y tengan nuevos nombres y por estar esta
ciudad de “Nueva Córdoba” , situada en las riberas del Río Cumaná, de cuya
derivación puede tomar nombre la dicha ciudad. Por lo cual en nombre de S. M. Real y en virtud de sus reales poderes y provisiones y por su corona y patrimonio real, la
nombraba y nombro, mandaba y mando, que
de aquí en adelante para todo tiempo jamás,
se nombre y llame la “Ciudad de Cumaná”
y así en el nombre de S. M. la
llama y nombra del dicho apellido y
nombre de la “Ciudad de Cumaná”. Y porque él no halló en esta población casas
formadas, ni traza de pueblos, ni
vecindad ordenada, le ha parecido reedificarla y poblarla, dejando y señalando
en ella cuarenta vecinos españoles casados
y con sus mujeres e hijos, que es número conveniente para dicha ciudad y
población de ella, y que se podrán sustentar y defender de enemigos y
luteranos, que de ordinario vienen a esta dicha ciudad y puerto de ella, en los cuales podrían partirse los indios
naturales y comarcanos a la dicha ciudad para que los cautiven y aprovechen y
atiendan en la conversión de dichos naturales; de los cales dichos cuarenta
vecinos, los veintitrés de los que trajo
en su armada de los Reinos de España y los demás halló en esta población que
todos son los siguientes:
Miguel
Reinoso, Melchor de Losada, Francisco Domíngues, Melchor Nuñes, Pedro
Gomes Castilla, Bartolomé Morales,
Miguel Sanches Duran, Juan Domínguez, Gonsalo Lopes Pedrosa, Hernán Lopes Pedrosa, Andrés Dias, Martín Lopes, Alonso Bárcenas,
Melchor Hernandes, Juan de Isasi, Juan
de Arcia, Miguel Sanches Rendón, Tomás de Barahona, Maestre Jorge, Bartolomé
de Acevedo, Juan Gallegos, Pedro Hernandes, George Suares, Pedro Gutierres de Morillas, Juan Rengel, Álvaro Merchán, Alonso Elías
Coello, Juan Ruis Cobos y su padre Juan Ruis,
Juan Ortega Martines Castellanos, Gonzalo Hernández, Pedro Alonso, Juan
Real, Juan Ortega de Utrera, Pascual de Gobeo,
Mencia Álvares y sus hijos,
Santiago de Medellín, Felipe de
los Reyes, Bernal Hernandes Granados y
Cristóbal Carrillo.
Y para que la dicha
ciudad y vecinos de ella sean gobernados
y mantenidos en justicia, en nombre de su Majestad Real nombro por alcaldes
ordinarios a Hernan Lopes de Pedrosa y a
Juan Rengel y por regidores a Melchor Nuñes, a Miguel Sanches Rendón, a Juan
Domínguez a Álvaro Merchán, y Procurador
General a Pedro Alonso y por
Mayordomo a Bernal Hernandes Granados, a los cuales dichos alcaldes y regidores, Procurador General, y demás oficiales de suso declarados, el dicho señor Gobernador mandó que usen de
los dichos oficios en esta ciudad de Cumaná y su termino y jurisdicción, lo que
resta de este presente año de mil quinientos sesenta y nueve y por todo el año
que viene de mil
quinientos y
setenta hasta el fin de él; y en virtud de los dichos reales poderes, en nombre
de su Majestad Real, les dio a cada uno de ellos poder cumplido, cuan bastante se requiere de derecho, para
usar y ejercer los dichos oficios y lo á ellos anexo y dependiente; a los
cuales mandó hagan el juramento y solemnidad
que en el caso se acostumbra y
requiere, de que bien y fielmente usarán
los dichos oficios, y cumplido el tiempo
no usen más de ellos, so las penas en derecho establecidas; y para el
año siguiente nombrarán y elegirán otros en su lugar por la orden y forma que
adelante se les dará. Y así lo proveyó
mandó y firmó de su nombre, que es fecha
en la ciudad de Cumaná, a veinticuatro días del mes de noviembre del año del Señor de mil quinientos sesenta y
nueve. Diego Fernandes de Serpa. Por mandado de su Señoría - Fernando Pardo de
Lago”. (fin de la cita). (57)
El sabio presbítero Antonio
Patricio de Alcalá, nos dice que no solo
las personas nombradas en el Acta de Fundación, antes transcrita, vivían en
Cumaná para la fecha de su fundación, sino que otros nombres, abría que añadir
a esos 40 cabezas de familia, de las que
vinieron en la misma armada del caudillo español y otras que luego vinieron y quisieron establecerse en nuestro pueblo, y
cuyos datos tenemos porque luego se
distinguieron en las luchas contra los flamencos y otros enemigos que invadieron muchas veces el primitivo asiento,
lo cual el sabio sacerdote recogió de las ruinas y de los libros de las iglesias, y atesoró
para generaciones sin fin. En ese
tesoro hay partes de la gobernación de Diego Fernandes de Serpa, de quien se
dice que gobernó esta provincia de la Nueva Andalucía
conjuntamente con la de Guayana y el Caura.
Diego Fernandes de Serpa, como Gobernador y Capitán General, permaneció
muy poco tiempo en la
Nueva Córdoba
-Cumaná-, decidió recorrer el territorio que se le había
asignado, dejando el gobierno a un sobrino suyo Garci Fernandes de Serpa, que vivió en Cumaná toda su vida, legándonos
su vigorosa estirpe.
Con el mapa de 1601
que acompañamos a este capítulo, podemos
asegurar que la ciudad de Nueva Córdoba
continuaba su vigoroso ritmo de crecimiento
demográfico durante este periodo, era la sede del gobierno y no fue mudada como se hace constar en el
Acta. Todo hace pensar que la ciudad de Nueva Córdoba fue destruida en 1654 por
piratas franceses.
Después que Diego
Fernandes de Serpa capituló con el Rey Felipe II, el 15 de mayo de 1568, la conquista del Sur
del Orinoco, exigió que se le otorgase lo
que llamaba “un girón de tierras” que se le habían cedido antes al
frustrado Diego de Ordaz, y que
comprendía un frente de costas que se extendían desde Río Salado
(Rió San Juan) en Paria, hasta el Unare; por lo que escribió Juan López
de Velásquez, que había sido Serpa “uno de la expedición de Ordaz”, como ha resultado veraz. Otros más interesados en la vida y
cronologías de Serpa, dicen que en 1524
arribó a la isla de Cubagua, en pleno
esplendor la Nueva Cádiz y se
dedicó con éxito al comercio de perlas y
sal de las minas de Araya; Serpa se establece en la Nueva Córdoba , donde
ejerció cargos en el cabildo, allí lo encuentra Montesinos en calidad de
Alcalde; Serpa era un hombre de armas tomar, se sabe que acompañó a Diego de
Ordaz, en la desastrosa expedición
por el Orinoco de 1532, salva
milagrosamente la vida y vuelve a la Nueva Córdoba ; en
1549, pasó de Cumaná a Santo Domingo, donde capituló la conquista de las
provincias al sur del Orinoco; pasó luego a España en 1550, y después de duro batallar
capitula con el Rey la conquista de Guayana y el Caura, y regresa otra vez a
Cumaná, al parecer domicilio permanente de su familia; esta vez
al frente de una expedición muy
bien concebida y ejecutada, que arribó a Nueva Córdoba el 13 de octubre de
1569, trajo entonces muchas familias, soldados bien dotados; caballos, esclavos
negros y toda clase de pertrechos. Con 17 familias que vivían en la Nueva Córdoba y 23
que vinieron con él, como dice el Acta fundacional, puebla la “ciudad”, no la
muda de sitio como dicen muchos historiadores, sino que la repobló y la bautizo
“para siempre jamás”, con el nombre de Cumaná, nombre tomado de su río;
proclamó un nuevo Ayuntamiento, donde confirmó algunas autoridades; quedó
instalado el 24 de noviembre de 1569. Serpa expedicionó para las regiones del
río Neverí y cerca de sus orillas, en el lugar denominado El Salado, fundó con
mujeres y niños que lo acompañaban, una ciudad que bautizo con el nombre de
Santiago de los Caballeros. Luego internándose para proseguir la conquista de
aquel territorio hasta Guayana, fue
atacado por los indios Chacopatas y Cumanagotos, el 10 de mayo de 1570, en el sitio de Camoruco, a 16 leguas del mar; en cuya acción cayó herido mortalmente. Allí
perecieron casi todos sus hombres, regresando a duras penas, algunos soldados a
la ciudad de Cumaná para llevar la
infausta noticia. Quedó al mando su hijo, Garci Fernandes de Serpa, que
gobernó hasta 1585. Nuestro Cronista
José Mercedes Gómez, dice en su libro “Génesis, evolución y decadencia de la gobernación de Cumaná”, que la consternación por la muerte de
Fernandes de Serpa, produjo pánico entre los moradores de Cumaná, los cuales
optaron por huir en diferentes rumbos, entre ellos su mujer Constanza y su
hijo, que salieron con destino a Cartagena donde tenían familia; y el gobierno de Cumaná lo asumen
los alcaldes: Juan López de Pedroza y
Juan Rengel; cuatro años más tarde regresaría Garci Fernandes de Serpa que murió el 21 de enero de 1572, día de
Santa Inés, luchando contra los indígenas. (58)
GARCI FERNANDEZ DE SERPA. 1574
-1584.
Sustituye en el gobierno de la
provincia a Adriano Padilla, también nombrado por el Ayuntamiento. De las noticias que hemos reunido, sabemos que
este gobernador heredó los derechos de su padre, tal como se estableció en la Capitulación de
Felipe II con Diego Fernández de Serpa. Sin embargo, el presbítero Antonio
Patricio de Alcalá, muy autorizado por ser quien hizo la investigación del
Consectario de Cumaná, afirma que este Garci Fernández era sobrino y no
hijo de Fernández de Serpa. Asume el
gobierno en 1574 autorizado por la
Audiencia de Santo Domingo. Igual que su padre murió
intentando extender su autoridad en la Guayana y
todo el inmenso territorio que se le había concedido. Dejó numerosa
descendencia. Después de su muerte en 1584 ejercen el poder dos interinos: don
Pedro Pérez de Almazán y don Felipe Torrellas de Linares.
En el Consectario dice que su hijo
Alonso Fernández de Serpa casó con Leonor Rengel en primeras nupcias, y en segunda
con María Cervantes, de ambas hubo descendencia. Don Alonso murió en Cumaná en
1636.
RODRIGO NUÑEZ DE LOBO 1588-1590
Nombrado por la Audiencia de Santo
Domingo, De origen portugués, inició su gobierno en 1588. Se dice que resistió
la oposición de los nativos hasta que fue
sustituido por un alcalde con
carácter de gobernador interino, nombrado por
el Cabildo, antes de terminar su primer año de gobierno. Ramos Martínez,
menciona que durante su gestión, Cristóbal Cobos inicio la conquista del
territorio de los cumanagotos por mandado de Luis de Rojas, gobernador de la
provincia de Venezuela, y dio principio a la fundación del pueblo de Apaicuare,
que fue después San Cristóbal y después Barcelona. Le tocó en suerte a Rodrigo
Núñez de Lobo, como gobernador de Nueva Andalucía, triunfar en el litigio y añadir esta parte de
la provincia a su jurisdicción, por decisión de la Audiencia de Santo
Domingo, después de reñidos debates ante esa Audiencia.
Sabemos
que este gobernador tenía en Cumaná granjerías de perlas. Núñez de Lovo, trajo
a Cumaná un grupo de esclavos negros, para trabajar en la pesquería de perlas
que era el negocio más lucrativo de la Corona en Tierra Firme. Vino en dos
barcos, los cuales perdió en Borburata en un ataque pirata; sin embargo logro
rescatar los esclavos y los condujo por tierra hasta Caracas, y de allí se vino
a Cumana en piraguas, para ocupar su cargo de Capitán General de la Provincia
de Nueva Andalucía.
FRANCISCO DE VIDES. 1592-1595
Este personaje llega a Cumaná investido
no solo como gobernador de la provincia de Nueva Andalucía, sino como capitán
conquistador con jurisdicción en el
vasto territorio que se extiende desde
el río Uchire hasta el Marañón, incluyendo las islas de Trinidad, Granada y
Tobago. Para ejercer el cargo partió de Sevilla con un ejército y dos navíos:
Nuestra Señora de Rosario y Nuestra Señora de la Concepción ,
generosamente apertrechados, con los cuales llega a Cumaná en 1592. Ejerció el
cargo sangrienta y dictatorialmente, por 3 años; esclavizó asesinó y persiguió
centenares de indígenas, hasta que denunciado fue llevado a España, donde fue
juzgado y encarcelado.
Don Francisco fue un hombre acaudalado,
con buenas relaciones con la
Audiencia , casó con una dama principal, doña Elvira de Montes
dueña de casas y haciendas, entre las cuales figuraba Cumbres de Curumo, que
sirvieron para acrecentar su patrimonio.
En
su gobierno Cumaná fue atacada por el famoso corsario ingles Walter Raleigh, al
cual derrotó y puso en fuga, según parte que envió a la Corte.
No
se sabe que hubiese hecho otra cosa que motear indios y ejercer de
contrabandista.
DON JUAN LOPEZ DE HARO. 1595-1600
Era natural de
Medina del Campo, militó en Flandes. Residente de Cumaná, donde se ganó la
estimación de la comunidad que venía de sufrir a Vides por largos y penosos años. Contrajo matrimonio en
Cumaná y dejó descendencia, entre ellos a don José López de Haro casado con
doña Claudia de Orbay, y a doña Felicia de Haro. Reemplazó a Francisco de
Vides. Fue un gobernador progresista.
Envió a su teniente Lucas Fajardo, a expedicionar contra los
cumanagotos, continuo el trabajo de Serpa y refundó con los vecinos del pueblo de Apaicuar la pequeña ciudad de San Cristóbal de
Cumanagotos. Fue también don Juan jefe
del tercio de galeones que se
enfrentaban con los piratas y bucaneros
holandesas en el Caribe; En 1625
se le destinó al gobierno de Puerto
Rico, donde tuvo que defenderse de los
invasores holandeses que invadieron la
isla a los pocos días de haberse posesionado
del gobierno. Fue un servidor del Imperio sabio, honesto y responsable. Recibió
en premio de sus fatigas el hábito de Santiago. Murió en Puerto Rico a los 80 años; después de haber prestado
servicios por más 60 años.
DIEGO SUAREZ DE AMAYA. 1600-1605
En
el libro amarillo de 1899 se lee que don Diego Suárez de Amaya era Gobernador
de la Nueva Andalucía
en 1602. Oriundo de Piedrahita-España. Con el grado de coronel gobernaba en
Puerto Rico hacia 1600; adquirió
merecida fama en la defensa de Puerto
Rico, cuando el corsario Francis Drake fracasó intentado invadir esa isla; también se encontraba en ella, pero fuera del
gobierno, durante la invasión y saqueo capitaneado por el conde Jorge Cumberland. En 1602 filibusteros
ingleses bajo el mando del capitán Parker desembarcan en Punta Araya y cargan
sal en sus barcos. El gobierno español envía una armada de 18 buques de guerra
que arriban al puerto de Araya, y unidos al gobernador expulsan a los holandeses que se habían
establecido y explotaban libremente las salinas. Era el gobernador un hombre con muchos
méritos cuando fue elevado a la gobernación de la Nueva Andalucía. Guillermo Morón dice que promovió, durante su
gobierno, el traslado de la ciudad de Cumaná, tierra adentro sobre el curso del
mismo río, a un lugar menos insalubre y
más resguardado, para lo cual intenta ganarse el apoyo del Cabildo y el favor de la Audiencia de Santo
Domingo. La tradición recoge, que fue un
buen administrador y un competente político.
PEDRO SUAREZ CORONEL. 1605 -1615.
Designado
el 3 de mayo de 1605 gobernador de la Nueva Andalucía.
Dice Morón que inicia su gobierno a partir de 1606 y que aspiraba incorporar la
isla de Margarita a su jurisdicción, para lo cual hizo algunas diligencias. Se
preocupó por el fomento de las actividades económicas que estaban muy
deprimidas. Aparte de la incipiente ganadería y la agricultura, solo incluía
una pesca rudimentaria, salinas, maderas
y perlas. Logró aumentar la ganadería en los llanos de Maturín, el cultivo del tabaco en Cumanacoa y del
cacao en Cumana y otros sitios; intensificó la exportación de algunos rubros.
Mudó al pueblo de Cariaco, cuyo nombre oficial es San Felipe de Austria, y se
interesó en el aumento y la explotación del
cultivo del coco y del maíz. Fue reelecto para otro periodo.
DIEGO DE ARROYO Y DAZA. 1621-1626
Caballero de la Orden de Santiago, gobernó
desde 1621 hasta 1626. Le correspondió
una época de luchas contra los holandeses que explotaban la sal en Araya.
Obtuvo dos victorias contra ellos el 30
de noviembre de 1622 y 15 de enero de 1623, contra una flota holandesa de
ciento nueve barcos que logró apoderarse de la península de Araya. Durante su
gobierno se construyó la fortaleza de Santiago de Arroyo de Araya, con lo cual
perpetuó su nombre. Para su época fue la
unidad militar, el fuerte más poderoso del mundo, con una dotación de 300
plazas, 44 piezas de artillería, 12 culebrinas. El gobierno de México pagaba la
dotación de 41.300 pesos. Su comandante era el gobernador de Cumaná, y durante
150 años ejerció la defensa del Caribe.
En 1624 los
dominicos construyeron su convento en lo que hoy es la plaza Pichincha. Durante su gobierno se fundó y floreció el
pueblo de Araya.
Desde 1624 se
tienen noticias del histórico edificio del Convento de los Dominicos en Cumaná,
que estuvo ubicado en lo que es hoy la plaza Pichincha, donde también estaba el
viejo mercado colonial de la ciudad
ENRIQUE ENRIQUEZ DE SOTOMAYOR. 1626
-1631
Capitán de
Flandes, Caballero de la Orden
de Santiago, de la ilustre casa de los Enríquez de Salamanca. Gobernó cinco
años en Cumaná hasta 1631. Fue un gobernante de paz y progreso. Durante su
gobierno se refunda la ciudad de Cariaco. Es la época de crecimiento del
comercio y consolidación de las instituciones de la ciudad. Por su desempeño en
Cumaná este gobernante fue designado para la gobernación de Puerto Rico, que se
consideraba un asenso, y desde allí pasó a regir la Audiencia de Tierra
Firme en Panamá, donde murió en 1638.
CRISTOBAL DE EGUINO Y MALLEA. 1631.
Mencionado
por Guillermo Morón. Caballero de la Orden de Santiago, como sus
antecesores. Además de gobernador de la provincia, era Alcaide de la fortaleza
de Araya. Su sueldo se estima en dos mil ducados. Ramos Martínez solo dice que
“hubo un gobernador don Cristóbal de Eugenio
y Mallea, que murió en Cumaná, pero cuyo periodo administrativo no
podemos indicar por falta de datos”.
BENITO ARIAS MONTANO. 1632-1641
Oriundo
de Salamanca. Igualmente Caballero de la Orden de Santiago. Nombrado Gobernador de la
provincia por Cédula Real de 11 de agosto de 1631. Se sabe que estuvo en
Flandes con el grado de Capitán. Fue Gobernador de Puerto Rico y Presidente de la Audiencia de Tierra
Firme. Gobernó la provincia entre 1634 y 1641. Murió en ejercicio de su cargo.
Fue el definitivo fundador de Cumanacoa,
después de muchos intentos, en 1637; en 1640 se inicia el poblamiento de
Carúpano a orillas del río de ese nombre, en lo que es hoy Carúpano Arriba. Durante su gobierno se establece el uso del
papel sellado. Se considera que fue en su gobierno, en el último año de su
mandato, 1641, que se iniciaron los trabajos de construcción del Convento de
San Francisco. Su fundador fray Juan Román, promotor e iniciador de los
trabajos de construcción e impetración de la orden franciscana.
Gobernaba aun la provincia de Cumaná,
cuando Juan de Urpín, abogado que ejercía en Cumaná, comenzó la colonización de
Barcelona, la provincia inconquistable de los cumanagotos. Por este tiempo,
bajo el impulso del gobernador, se había
iniciado la refundación de la ciudad de Cariaco, y la de Cumanacoa, las cuales no fueron en su
origen de menor importancia que
otras ciudades que se fundaban en la nueva provincia de Barcelona, todo el
territorio de los invencibles cumanagotos, cuyos límites occidentales se ponían
en Cabo Codera, por la costa, y más allá del río Manapire, por el Sur; quedando comprendido en ella los feraces
campos del Valle de la
Pascua. Fueron gobernadores interinos, en estos dos períodos de gobierno, debido a las
expediciones de Arias Montano, el
licenciado Vanegas y el capitán Francisco Turillo de Yebra.
En
1647, dice Tavera Acosta, hizo su visita pastoral a la provincia el obispo de
Puerto Rico fray Damián López de Haro, y visitó los caseríos de Carúpano, y encontrándolos
huérfanos en la fe, ordenó la construcción de una iglesia en Carúpano Arriba.
La iglesia se alzó bajo la advocación de Santa Rosa de Lima y fue la primera
que se construyó en la parroquia de Puerto Santo. Después en 1650, llegaron los misioneros capuchinos y se
inició el desarrollo de la ciudad. El pueblo de Carúpano fue elevado a
parroquia eclesiástica en 1742.
DON GREGORIO DE CASTELLAR Y
MONTILLA 1641- 1650.
Natural
de Cartagena de Indias según Alcedo, en su diccionario histórico geográfico de
América. Gobernaba la
Nueva Andalucía cuando el francés Du Parquet, gobernador de
Martinica, se apoderó de la isla de
Granada, mediante un convenio celebrado con los indios caribes; precisamente
cuando arribaban a sus costas cinco
misioneros capuchinos enviados desde España, que no pudieron ingresar a la isla
y tuvieron que desviar su viaje hasta Cumaná, lo que vino en cierta forma, a
favorecer el crecimiento espiritual y material de la provincia de Nueva
Andalucía.
Con
este Gobernador se inicia la historia de los franciscanos misioneros de la provincia de Nueva
Andalucía. Los misioneros por accidente se quedaron en la provincia para
trabajar en la divulgación del cristianismo y lo hicieron con empeño y
sabiduría; se les debe mucho a estos maestros que tanto bien trajo a nuestros
pueblos. Durante el gobierno de Don
Gregorio se anexó la provincia de Barcelona a la Nueva Andalucía.
Los
misioneros aragoneses fueron enviados a Píritu y luego a Santa María de los
Ángeles, ellos fundan casi todos los pueblos en el interior de la provincia.
Todo ello fue escrito en un memorial del 23
de julio de 1650. En este tiempo se tradujo por vez primera el
Padrenuestro y el Avemaría, al idioma de los indios.
FRANCISCO DE RADA Y ALVARADO.
1650-1652
Designado
por el Rey el 5 de agosto de 1650 Capitán General y Gobernador de la Provincia
de Nueva Andalucía, entre una terna propuesta por la Junta de Guerra de Indias.
Gobernó muy poco tiempo, murió en 1652, en ejercicio de su cargo, cuando
iniciaba una expedición hacia Guayana
con el objeto de informar al Rey sobre la situación de esa provincia.
Es
muy probable que gobernara en la Nueva Andalucía cuando arribó a Cumaná el obispo
de Puerto Rico Damián López de Haro, a quien se atribuye la fundación de
Carúpano. También hizo su visita pastoral el ilustrísimo monseñor Fernando Lobo
del Castrillo, desde diciembre de 1650 hasta febrero de 1651.
La
iglesia en Cumaná se había enriquecido con las visitas de los prelados de
Puerto Rico, aunque es conocido el mal trato que recibieron de algunos
gobernadores. La Iglesia era muy fuerte en Cumaná. Estaban en pleno desarrollo los conventos de
franciscanos, dominicos y de otras órdenes; era vicario foráneo y Comisario del
Santo Oficio fray Francisco Duran (1645-1662); fray Juan Román, dirigió la
reconstrucción y estaba al frente del convento de los franciscanos.
DON PEDRO DE BRIZUELA. 1652-1661
Conocido
como pacificador de la provincia de Barcelona. Ejerce el gobierno desde 1652;
en 1653 parte al frente de una expedición hacia la provincia de Barcelona donde
solo se conservaban los pueblos de Nueva Barcelona y San Cristóbal de los
Cumanagotos. Por Cédula Real del 9 de julio de 1654 se le encomienda la
conquista de los indios cumanagotos.
Deja al frente del gobierno a Francisco de Castilla Corbarán y Brito,
quien en abril de 1654, rechaza un ataque corsario sobre la ciudad,
destacándose en la defensa el anciano Pedro Marchan, que murió en el combate.
Es muy probable que durante su gobierno se construyera el fuerte de San Antonio
de la eminencia. Tauste y Gaspar Mateo, dan noticias de ese fuerte, en 1678 y
1688.
Don
Pedro era Caballero de la Orden
de Santiago. Fue un hombre recio y decidido.
Ejercía la gobernación cuando llegaron, el 8 de mayo de 1656, los
misioneros observantes destinados a
Píritu para iniciar la evangelización de sus territorios inhóspitos; la
avanzada estaba formada por: un comisario, Juan de Mendoza, y Francisco Gómez
Larruel, Diego de los Ríos, Domingo Bustamante, Cristóbal de la Concepción , Pedro del Río,
Antonio Mateo, y Felipe Pérez. Estos fueron los primeros europeos que
conocieron la Cueva
del Guácharo. Durante el mandato de Don
Pedro se logró la pacificación de la provincia de Barcelona, o sea el
territorio de los indómitos cumanagotos. Terminaron así las terribles luchas de la
conquista contra hombres como Cayaurima que levantaban ejércitos de hasta 10
mil hombres dispuestos a morir por la libertad.
En
1657 llegan a Cumaná los misioneros PP. Fr. Lorenzo de Magallón, prefecto; Fr.
José de Carabantes, Fr. Francisco de Tauste, Fr. Agustín de Frías, Fr. Lorenzo
de Belmonte; y el lego Miguel de Torres. Todos excelentes sacerdotes. El padre
Tauste dejó escrito una relación de aquella misión ejemplar. Todos estos sacerdotes dejaron obras
escritas en Cumaná.
En
1657 vuelven los piratas franceses y son nuevamente derrotados en Cumaná.
DON JUAN DE VIEDMA Y CARBAJAL. 1661- 1665.
Con
el título de Gobernador y Capitán General de las provincias de Cumaná, Nueva
Barcelona y Cumanagotos y Alcaide de la fuerza de Santiago de Arroyo de Araya, tomó posesión de su cargo
en febrero de 1661 hasta 1665. Durante su gobierno, los franciscanos fundaron
la misión de Santa María de los Ángeles
al pie del cerro de los Guácharos, el 19 de julio de 1660, que fue la sede de
su primera “conversión”. Se destacó mucho en la defensa de los Capuchinos de
Cumaná, todo lo cual puede verse al detalle en la obra “Misión de los
Capuchinos en Cumaná “de F. Buenaventura de Carrocera. (Tomo I. Caracas. 1968)
JUAN BRAVO Y ACUÑA. 1665-1667.
Caballero de la Orden de Santiago y gentil
hombre de boca, como se le llama en algunos
documentos. Pasó a las páginas de la historia de Cumaná, como el
constructor del fuerte de Santa Catalina. En un informe de la Junta de Guerra dice “… pasa
a discutir sobre el estado en que se halla la Fuerza de Santa Catalina, que está a la boca del
río, que es la que fabricó don Juan Bravo de Acuña siendo gobernador de aquella
provincia…” Mostró, igualmente, gran interés en la reconstrucción del fuerte de
San Antonio de la Eminencia ,
y presentó ante la Corte
nuevos planos que fueron los acogidos en definitiva.
Gobierna
la provincia desde 1665, hasta el día de su muerte ocurrida en Cumaná, en
ejercicio de su cargo, el 26 de octubre de 1667. Al parecer lo más resaltante de su corto
gobierno fue la expedición pacificadora y refundadora que hizo por territorio
de los cumanagotos, para repoblar San Cristóbal de Cumanagotos y Nueva
Barcelona; también es importante la fundación de la ciudad de El Pilar, bajo la
advocación de San Pedro y San Pablo.
SANCHO FERNANDEZ DE ANGULO Y
SANDOVAL. 1670-1675
Nació en Cazorla, Andalucía, en 1637.
Sirvió en el ejército de Extremadura
donde fue capitán de una compañía de
infantería del tercio. Vino a Cumaná colmado de méritos y honores: sargento
mayor, caballero de la Orden
de Santiago y comisionado de la
Caballería del trozo de las Guardias Viejas de Castilla,
Gobernador y Capitán General de la Nueva Andalucía , Nueva Barcelona y San Cristóbal
de los Cumanagotos y Alcaide de la fortaleza de Santiago de Arroyo de la Real Fuerza Araya.
Ocupó su cargo el 26 de julio de 1669. Y lo entregó el 22 de agosto de
1673. Don Sancho construyó la fortaleza
de Santa María de la Cabeza ,
se conserva un oficio que envió al Rey, en el cual le dice: “los zimientos de
toda la fortificación son de profundidad devaxo de la tierra; los menos
profundos de 16 pies geométricos; y por
otras partes de más de 40 porque el
terreno lo pidió así; y de ancho, son por donde menos de más de 16 pies ; y por otra parte
de más de 24 todos geométricos; y la
superficie de la muralla tiene más de 20.000 sillares labrados; y lo demás
restante de la muralla son de caracolillos”.
El Ing. Francisco Dávila de
Orejón, informa a la Junta
en 1674, sobre el fuerte “su forma es regular y muy conforme… etc. Durante este
período se produce la invasión pirata en la cual muere don Evaristo de Lugo,
héroe de aquellos tiempos, y tiene lugar el milagro de la Cruz de La Misericordia ,
recogidos por Ramón Badaracco en su novela “Las Conjuradas”.
Durante su
gobierno, 1672, era vicario foráneo fray
Agustín Centeno (1675-1683), había varios conventos e iglesias entre ellos los
de San Francisco y el de los dominicos, y llega
una avanzada de la tercera misión
de capuchinos y se establecen en Cumaná, son ellos: Domingo Bustamante,
comisario; Francisco de Gaona, Francisco de la Vega , Gregorio de San José, (de Concepción)
Matías Ruiz Blanco, Domingo Martínez, Alonso de Jesús, Diego de Rivas, Juan de
Solórzano, Juan Ordóñez, Jacinto Pérez y Juan de Villegas (de Andalucía)
Francisco Mateos y Martín Pacheco (de San Miguel). Los Jesuitas asentados en
Guayana, inicia su extraordinario proyecto misionero y fundacional en 1671, con
las misiones de Cachirama, Sinaruco y San Lorenzo.
FRANCISCO VENTURA DE PALACIOS Y
RADA. 1675.
Maestre
de Campo, gobernador de la
Nueva Andalucía. Ocupa su cargo a fines de 1673 y lo entrega
el 30 de octubre de 1678. En 1675 la provincia recibe la visita pastoral del
ilustrísimo obispo Bartolomé García de Escañuela, cuyos resultados sirven para
conocer buena parte de nuestra historia.
Gobernaba aun cuando los misioneros observantes de Píritu fundaron Buenaventura y San Diego
de Chacopata, en territorio de los aguerridos
cumanagotos, la provincia de Barcelona, como se desprende de la Cédula Real de 30 de
abril de 1676. En 1677 fundaron San José de Areocuar.
Fue
el primer gobernador español que ocupó la fortaleza de Santa María de La Cabeza e inició los trabajos de allanamiento del
cerro de Quetepe, para darle mejor vigilancia y darle mejor acceso al barrio de
San Francisco.
Los
misioneros capuchinos continuaron su formidable trabajo fundacional en 1678,
con el pueblo de Arenas en el valle de Cumanacoa, bajo el patronato de nuestra
señora de la Candelaria.
FRANCISCO RIVERO Y GALINDO y
TORREALBA. 1680
Caballero
de la Orden de
Calatrava. Maestre de Campo, gobernador y capitán general de la provincia de
Nueva Andalucía. En España participó en 1652, en el asedio de la ciudad condal,
Barcelona, luego sirvió en esa ciudad y
en Extremadura. Fue gobernador del tercio
de la armada de Barlovento al mando de una fragata. Llegó a Cumaná con su familia, su esposa
Francisca María Martínez de Gordon, y un tío de ella, Melchor Martínez de Gordon, que casó en
Cumaná con Leonor María de Lugo. Cumplió
su período en dos etapas, la primera desde 30 de octubre de 1678 hasta el 5 de
diciembre de 1680; la otra, desde el 12 de abril de 1683 hasta el 15 de agosto
de 1686. Durante el tiempo que duró la suspensión lo sustituyó Juan Padilla y
Guardiola, a quien se atribuye la construcción del puente levadizo del fuerte
de Santa María.
Durante
su mandato se ocupó de hacer reparaciones importantes en el fuerte de
Araya y en Santa María de La Cabeza. Se fundó en
principio el pueblo de Santa Cruz de Casanay en el valle de Payacuar.
Guillermo
Morón afirma, que apenas había ocupado su cargo, envió una expedición bien
armada de 80 españoles y 600 indios al mando de Gerónimo de Cortabarría para castigar a los indios cumanagotos que permanecían irreductibles en el occidente
de la provincia e interrumpían las
comunicaciones con la provincia de Venezuela.
Envió
un detallado informe a la
Audiencia de Santo Domingo
sobre los efectos del terremoto
del 4 de mayo de 1684, que causó grandes daños en la ciudad y en el
fuerte de San Antonio de la Eminencia. Se la
atribuye la reconstrucción de ese fuerte. Hay una inscripción en el fuerte que
dice “Vivero G. EAGTO. E 1684 YME. El trabajo duró 22 meses habiéndose
concluido el 17 de enero de 1686.
Los misioneros capuchinos continuaron
su labor fundacional, agregando los pueblos de San Fernando, 1679; Santa María,
1680; Manicuare, 1680; San Juan de Macarapana, 1681; San José de Areocuar,
1684; y San Lorenzo en 1685; y los jesuitas Ignacio Fiol, Cristóbal Radiel,
Gaspar Beck, Ignacio Teobast, y Julián de Vergara, que continúan su gran obra
colonizadora en Guayana, fundan las poblaciones de: Truaje o Tauaje, Domo,
Pearoa, Cataruuei o Cataruben, Masiva, Adoles o Atures.
DR. JUAN DE PADILLA GUARDIOLA Y
GUZMÁN.
Del Dr. Juan
Padilla Guardiola y Guzmán, dice Caulín, que era “sujeto de nobilísimas
prendas, cristiano celoso y aventajado en letras. Halló a toda esta
provincia encendida en pleitos de los
españoles y alterada con el
levantamiento de los indios Guaribes. Dio principio a su gobierno formando un cuerpo del ejército, que sacó de
las ciudades de Cumaná, Cumanacoa y Nueva Barcelona, y entrando con él a los
montes aprisionó a las principales cabezas
de levantamiento; y después de castigarlos conforme a sus delitos, puso en ejecución oras
providencias, con que escarmentados los indios
y españoles, se serenó la tierra
y quedaron en tranquila paz los unos y los otros. Puestas en tan buen
orden las cosas, compuso el castillo de Nuestra Señora de la Cabeza , que estaba algo
deteriorado y notablemente desproveído. Hizo nuevas cureñas a toda la
artillería, púsole puente levadizo, allanó un cerro, que le impedía la vista al barrio de San
Francisco, y de allí pasó a la Real Fuerza de Araya,
donde finalizó la cisterna o aljibe que
abastece de agua a los vecinos y
soldados de aquella fortaleza. En este
estado dio fin a su interinaje restituyéndose a España, y con su ausencia no
tuvieron efecto muchas cosas que dejó principiadas.
GASPAR MATEO DE ACOSTA. 1687-1693
Maestre de
campo, se le nombra gobernador y Cápita General de estas provincias de Nueva
Andalucía, Nueva Barcelona y San Cristóbal de Cumanagotos y sus fuerzas reales.
Gobierna desde el 15 de agosto de 1687 hasta el 5 de diciembre de 1693.
Continúa la labor de los anteriores gobernadores en una época de crecimiento
demográfico de la provincia, y la expansión de la iglesia sobre todo en la
provincia de los cumanagotos. Organiza las fuerzas reales, fomenta la
agricultura, con el mejoramiento de las siembras de tabaco, maíz y cacao;
emprende la construcción de algunas baterías
y la reparación de los tres fuertes con que contaba la ciudad, algunos
averiados por la fuerza del terremoto de
1684. Doto al fuerte de San Antonio de una muy buena estacada y lo dotó
de artillería.
Se
funda durante este mandato los pueblos de misiones: Roldadillo (1688) en el
sitio de los Bordones a orillas del río Tacar; Catuaro (1689), El Rincón (1690)
en Araya; Santa Cruz de Cariaco (1691) y
Aricagua (1692) en el valle de Cumanacoa.
GASPAR DEL HOYO Y SOLORZANO. 1693-1696.
Nombrado
gobernador y capitán general de la provincia de Nueva Andalucía el 5 de
diciembre de 1693 entrega el mando en 1696. Continúa el trabajo de expansión de
la Nueva Andalucía
y la pacificación y poblamiento de la provincia de Nueva Barcelona. Los
capuchinos fundan el pueblo de Marigüitar en 1694, bajo la protección de Santa
Ana; Chupaquire entre los ríos Uchire y Cúpira. Para finales de su mandato
había 30 pueblos de misiones con sus iglesias y conventos fundados por los
frailes capuchinos aragoneses de Cumaná y observantes de Píritu. El Convento de
San Francisco tenía 11 frailes, y daba frutos.
Ramos Martínez cita los nombres de más de 200 clérigos cumaneses muchos de los cuales se formaron en dicho
convento, que se dedicaban preferentemente al magisterio y a las misiones, con
el apoyo decidido del Imperio y de la gobernación de Nueva Andalucía. De estos maestros se destacan el padre
Tauste, que nos dejó buena parte de su sabiduría en una obra de consulta
imprescindible: Arte y Vocabulario de las lenguas indígenas de la Nueva Andalucía ; y
una gramática de las lenguas chaimas. El
padre Carabantes también nos dejó, como legado: el Vocabulario para mejor
interpretación de las lenguas de los
indios; y, Instrucciones para aquellos que se dedican a
las misiones.
JOSÉ RAMÍREZ
DE ARELLANO. 1696-1706.
Ocupa su cargo
con el título de Sargento Mayor, Gobernador y Capitán General de estas
provincias de Nueva Andalucía, Nueva Barcelona
y San Cristóbal de los Píritus y Cumanagotos y fuerzas reales. Gobernó
en los primeros años del siglo XVIII. En 1700 recorre la provincia y 16 de las misiones fundadas por los
aragoneses y observantes. Cambia su régimen jurídico y político,
transformándolas en doctrinas, lo que implicó que pasaron a las autoridades
indígenas, cabildos de indios, con la consiguiente obligación de pagar tributos
a la corona. En 1702 ordenó la publicación de Ordenanzas y se nombró la nueva
planta de gobierno político provincial. En
1703 y 1705 rechaza sendas incursiones piratas inglesas y francesas.
Es fama que obtuvo una gran victoria el 30 de enero de 1703 contra esos
ingleses que invadieron la provincia, lo que demuestra el trabajo que se venía
haciendo en la fortificación y disciplinamiento de las tropas. En 1704
construyó el reducto de San José, en el ya populoso barrio de Chiclana, para
tres cañones; lo que se desprende de una
comunicación con el Rey. En otra faceta
de su gobierno, debemos añadir el trabajo que hizo en el mejoramiento de los
cultivos intensivos y en la colonización y aprovechamiento de los llanos de
Maturín, donde se criaban toros de raza.
El tabaco se cultiva en los valles de
Cumanacoa para la exportación. El
movimiento de cabotaje aumenta considerablemente. Cumaná pasa a ser un puerto importante en el
Caribe.
ALBERTO BERTODANO. 1706-1711.
Gobernador
y Capitán General de la provincia de Nueva Andalucía y Nueva Barcelona. Fue
reducido a prisión por su sucesor Mateo Ruiz del Mazo. Sabemos de su gestión,
que vendió por 1000 pesos la casa que ocupaban los padres capuchinos en Cumaná,
este dinero lo empleó en la construcción de un hospicio en la misma ciudad.
Durante su gobierno, en 1710, llegó a
Cumaná el Visitador Real Juan Antonio Marcano.
Por
la cantidad de matrimonios que aparecen en el Consectario durante este período,
tenemos que deducir que Cumaná pasaba
por un gran momento en su desarrollo demográfico. Empiezan a insinuarse y nombrarse las ramas
familiares más importantes de la provincia. Es el principio del siglo XVIII,
del desarrollo de las instituciones. Cumaná es una ciudad española muy
atractiva y se perfila como su gran
puerto en América. Cada día llegan más españoles, sobre todo catalanes, andaluces
y canarios.
MATEO RUIZ DEL MAZO. 1711-1715.
Ostentaba el grado de coronel cuando fue llamado a la Gobernación de la Nueva Andalucía el
29 de septiembre de 1711, y al ocupar el cargo se vio precisado a reducir a
prisión a su antecesor Alberto Bertodano
por cuestiones administrativas. Murió en ejercicio de su cargo en
Cumaná a los cuatro años de su
juramentación. Probablemente sus restos reposan en el cementerio colonial de
Quetepe. El presidente del Ayuntamiento
se encarga de la gobernación hasta 1717 que juramentan al designado por el Rey,
don José Francisco Carreño.
Durante
el gobierno de Mateo Ruiz, se produce la
visita pastoral del ilustrísimo obispo de Puerto Rico fray Pedro de la Concepción Urtíaga
Salazar y Parra, que enriqueció e ilustró
muchísimo la historia de esa época. También es importante señalar que en
ese periodo se estableció en Cumana, 1713,
la
Vicaría Superintendente para proveer los beneficios que vacaban
en los anexos ultramarinos del obispado de Puerto Rico.
JOSE FRANCISCO CARREÑO. 1717-1721
Caballero de la Orden de Calatrava y
Sargento Mayor, fue capitán de milicias en Murcia en 1696. Al año de su ejercicio visitó las
viejas misiones capuchinas constituidas en doctrinas. Luego emprende campañas militares contra los
indios caribes y los desaloja del valle
del Guarapiche. Establece un plan de fundaciones entre las cuales tenemos noticias de la
fundación de San Félix de Cantalicio en 1718, e Irapa, bajo la advocación de
San José, en 1720. En 1721 recibe la visita pastoral del ilustrísimo obispo de
Puerto Rico monseñor Fernando de Valdivia y Mendoza, que dejó una relación
llena de detalles importantes para nuestra historia.
JUAN DE LA TORNERA SOTO. 1721-
1733.
Caballero de la Orden de Calatrava y
Sargento Mayor. Nombrado gobernador y capitán general de la provincia de Nueva
Andalucía el 17 de febrero de 1721. Antes de asumir la gobernación, en 1720,
funda la ciudad de Maturín, acto que no fue reconocido legalmente. El
Ayuntamiento de Maturín lo acusa, 10
años después, ante la Corte ,
de negligencia, impiedad, abuso fiscal y
contrabando. El 23 de octubre de 1734 se ordena a su sucesor, que embargue sus
bienes y lo remita preso a España. En
esos 12 años de gobierno, los misioneros capuchinos fundaron la ciudad de Soro, bajo la advocación de San Juan, lo que
significaba la pacificación de los caribes y la penetración hacia las fértiles
tierras cacaoteras del este de la provincia.
En 1728 se establece en la Nueva Andalucía la Compañía Guipuzcoana.
El ilustrísimo obispo de Puerto Rico, Sebastián Lorenzo Pizarro, hace su visita
pastoral a la provincia, de cuya relación aprovechamos sus señalamientos para
la historia y comprensión de su época. Durante este mandato los Jesuitas en
Guayana funda la misión de Concepción de Uruana, llamada a poco Urbana.
CARLOS FRANCISCO DE SUCRE Y PARDO.
1733-1740
Carlos Francisco de Sucre y
Pardo. Natural de Flandes, fundador de la familia en Venezuela, fue
brigadier de los ejércitos reales, comandante de la ciudad de Barcelona,
sargento mayor de la ciudad de Cádiz en 1796, y, ascendido a capitán pasó a
servir en la guerra de Italia. Poco después es ascendido por S. M. Felipe V, al
grado de coronel de infantería y
designado teniente del Rey en Cartagena de Indias; hecho prisionero por los ingleses al
embarcarse para ocupar su destino en el año de 1709, en 1711 le
permitieron volver a España, y en 1713
fue restituido a su cargo. En 1723 destinado a Cuba como gobernador y capitán
general de la plaza de Santiago, y por real cédula de 22 de diciembre de 1729,
fue designado gobernador y capitán general de la provincia de Nueva Andalucía,
Nueva Barcelona y San Cristóbal de Cumanagoto, cargo éste que entró a
desempeñar el 18 de agosto de 1733,
fecha en la cual fue recibido por el
Ayuntamiento de Cumaná, y desempeñó
hasta el 29 de junio de 1740. Fue además fundador de Nuestra Señora de Belén,
hoy Aragua de Barcelona, Venezuela.
En el año de 1736 y hasta 1737, nombró
gobernador interino a su yerno, don Juan
José Núñez del Castillo y Pérez de los Reyes, segundo marqués de San Felipe y
Santiago, hijo del capitán Juan de Castilla Núñez del Castillo, primer marqués
de San Felipe y Santiago; también nombró interino a su hijo Vicente Sucre Flores y Trelles, para trasladarse a la
provincia de Guayana, que sujetó bajo su mando.
Durante su gobierno encuentra gran apoyo en el
padre Gumilla que había llegado desde 1731 a Guayana él, José Gumilla, consolida las misiones del alto Orinoco y
consiguientemente asegura para Venezuela la posesión de este gran río. Gumilla
secundado por fray Bernardo de Rotella, funda, 1732, y se inicia en la misión de Concepción de Uyape. La obra de Gumilla es
formidable, nos la dejó como muestra de su sabiduría y fortaleza: “El Orinoco
Ilustrado”, compendio etnográfico, etnológico, lingüístico, geográfico y
antropológico; Se le considera el introductor del cultivo del café en Venezuela. Fue un gran colaborador
del Gobernador Don Carlos de Sucre.
En 1734 fray Francisco del Olmo, funda Atures;
y Carichana (1734) San José de Paruasa (1736)
Santa Barbara y San Francisco Regis
(1739) las funda fray Manuel Román, que llegó hasta el rio Negro y
recorrió el brazo Caciquiare. En 1739 fray Roque Lubian funda Santa Teresa y en
ese mismo año fray Francisco del Olmo funda San Francisco de Borjas. La
colonización de Guayana se extendía por todo el inmenso territorio de la
amazona venezolana.
Tavera Acosta dice que en 1738 era el capitán
Pedro López de Pedrosa y Brito, Teniente de
Justicia de los valles de Tierra Firme, con residencia en Río Caribe.
Y agrega que para 1761, la jurisdicción
territorial demarcada al Teniente de Justicia de Río Caribe era la siguiente:
“Por la costa desde el puerto de la Esmeralda por barlovento dando la vuelta a toda
la costa de paria, por el golfo triste
hasta boca del río Guarapiche y todo el terreno que hay a barlovento
desde el cerro de Areo con sus caminos
conocidos, quedando en su jurisdicción
los pueblos de doctrina de los
religiosos aragoneses, titulados San José, Rincón, Pilar y San Francisco de Chacaracuar, como también
las misiones de los mismos religiosos,
nombrados Coicuar, Unare, Irapa, Soro y
Amanita igualmente dichos pueblos de Río Caribe
y su inmediato de Carúpano, con los valles y haciendas que ocupan los habitantes españoles. Lo que
significaba toda una gobernación dentro de la Nueva Andalucía.
Don Carlos casó dos veces, en 1° con Margarita
Flores y Trelles, en Cuba; y en 2° con Joaquina de Mier de Figueroa, en Cumaná.
Siendo Don Carlos Gobernador de la provincia,
en 1740, se produjo la fundación de derecho de Carúpano, bajo la advocación de
Santa Rosa de Lima.
Al fallecimiento de Don Carlos, ocurrido en la
ciudad de Caracas, se le rindieron los honores
correspondientes a su jerarquía y fue sepultado en la Santa Iglesia
Catedral, en la capilla destinada a los
gobernadores y capitanes generales. Había casado dos veces, la 1° con
doña Margarita Flores y Trelles, y la 2° en Cumaná con doña Joaquina de Mier de
Figueroa.
GREGORIO ESPINOZA DE LOS MONTEROS.
1740-1745.
Fue
nombrado por Felipe V en Madrid en el palacio del Buenretiro el 29 de diciembre
de 1739. Nacido en Granada, era brigadier y marqués de Monte Olivar. Gobernó la
provincia con el titulo de Gobernador y Capitán General de la Nueva Andalucía ,
Cumanagotos, Guayana y el Dorado, en reemplazo del coronel Carlos de Sucre que
había cumplido su quinquenio, gobernó desde el 29 de junio de 1739. Llegó acompañado de su esposa doña Ana de
Cubas y Palacios, quien al mes de estar en la ciudad parió a su hija María
Ignacia de la que fue padrino el Vicario
Superintendente Dr. Tomás de Sifontes
Valdivieso. Acompañáronle también tres hijos de su primer matrimonio.
Construyó,
en 1741,
la batería de “San Carlos” en la desembocadura del río Manzanares, para
lo cual encomendó los trabajos a su hijo Félix Espinosa de los Monteros, se
defendió del ataque de un navío y una balandra inglesas que intentaron tomar la
ciudad, y en una acción heroica, el 1° de octubre de ese año, después de cuatro horas de combate,
derrotaron y pusieron en fuga a los
ingleses.
Poco tiempo después de asumir su cargo
reconoce la autoridad del recién
restablecido Virreinato de la
Nueva Granada , al cual quedó sujeta la provincia.
En
1744 se funda la villa del Pao, continuando la acción sobre Guayana en unión de
los jesuitas.
Su
sueldo se pactó en 4000 pesos anuales, lo que significó un aumento en relación
con los 2000 ducados que se pagaban tradicionalmente, lo que significa mucho en
relación con la extensión e importancia que iba adquiriendo la provincia; sin
embargo el aumento estaba condicionado a la fundación de un resguardo en el río Orinoco, en el
lugar de su angostura.
En
1742 envía a España una relación de los pueblos de indios de su jurisdicción, y
en 1745, expediciona por todo el territorio, recorre todos los pueblos y ciudades de su provincia.
Dice
Tavera Acosta, que: “El pueblo de Carúpano vino definitivamente a establecerse
en parroquia eclesiástica, en 1742, un poco más abajo del caserío de
Carúpano-Arriba, siguiendo el curso de su riachuelo. Erigióla bajo la misma advocación
de Santa Rosa de Lima el Ilmo. Obispo de Puerto Rico doctor Francisco Pérez Lozano, de acuerdo con
el gobernador de Nueva Andalucía Gregorio Espinosa de Los Monteros, Brigadier
de los Reales Ejecitos y más tarde
Marqués del Monte Olivar” La primera iglesia parroquial de Carúpano se bendijo
el Viernes del Concilio, 5 de abril de 1743.
En
el último año de su gobierno se fundó Río Caribe.
DIEGO DE TABARES HAUMADA Y BARRIOS.
1746-1753.
Nombrado
gobernador y capitán general de las provincias de Nueva Andalucía, Nueva
Barcelona y Guayana, en 1746 y ejerce el cargo hasta el 1° de agosto de 1753.
Recibe de don Gregorio Espinosa de los
Monteros sin ningún trauma. Dice Guillermo Morón que “Sumado 21 años de servicio
en los ejércitos reales y con el grado de coronel, adquirido en el regimiento
de infantería de Cataluña asume la gobernación en 1746 y ejerce el cargo hasta
el 1° de agosto de 1753. El primer año lo dedicó a realizar la visita a su jurisdicción. Posteriormente
alcanzo el grado de Mariscal de Campo y se hizo Caballero de la Orden de Santiago. En el
trayecto a España hizo escala en la
Habana , donde participó
en la defensa de la ciudad contra
el sitio impuesto por los ingleses a comienzo de junio de 1762.
El
ilustrísimo obispo de Puerto Rico, monseñor Francisco Julián Antolino, hizo su
visita pastoral a esta provincia.
Comandante del batallón de veteranos de la plaza y segundo
jefe de la provincia, recibió de Juan Manuel Cajigal, al terminar su período de
cinco años, el gobierno de la provincia, y fue gobernador interino por algunos
meses, desde fines de enero hasta agosto de ese año.
MATEO GUAL y PUEYO. 1753-1757.
Nombrado
gobernador y capitán general de Nueva Andalucía, Nueva Barcelona y Guayana y
Presidente del Ayuntamiento Cumanés por muchos períodos. Fue el padre del
prócer Manuel Gual y Pueyo, líder con José María España de la conspiración
contra el poder español de 1797. Casó en Cumaná con una hija de Antonio de
Sucre y Pardo, abuelos del Mariscal. En tiempo de su mandato llegó a Cumaná el
sabio naturalista Pedro Leofflin, que se dedica apasionadamente a la
investigación de nuestros ecosistemas, flora y fauna, y deja estudios que
servirán después al sabio
Alejandro de Humboldt.
Don
Mateo, fue muy apreciado en la provincia, y sobre todo en Cumaná donde fijo su
residencia definitiva, y le tocó volver al gobierno más adelante en el período
de Pedro de Urrutia -1767 y 1768; se ocupó mucho por la consolidación de los
pueblos de Guayana y de las fortalezas del Orinoco. Al final de su período, por
haber salido a expedicionar hacia
Guayana, nombra interino al teniente coronel Nicolás de Castro. Gobernó poco
más de un año.
El
año 1657, último de su mandato, llegó a Cumaná el padre Tauste, infatigable
trabajador. Maestro inigualable de aquella época, que nos dejó una obra
importante y fue al decir de padre Anguiano “Varón de vida inculpable y de suma
caridad”. Su obra lleva el título de “Vocabulario de las lenguas de los indios chaimas, Cumanagotos, Cores,
Parias, y otros diversos de la Provincia de Cumaná o
Nueva Andalucía”.
JOSEPH DIGUJA Y VILLAGÓMEZ. 1757-
Coronel
de infantería, nacido en Benavente, de Castilla la Vieja , fue nombrado gobernador de las provincias de
Nueva Andalucía, Nueva Barcelona, Guayana, y Superintendente del ramo de
cruzadas y Cuarto Comisario de la Real Expedición de Límites, por Fernando VI, y
Presidente del Ayuntamiento de Cumaná, desde el 30 de noviembre de 1757 y tomó
posesión de su cargo el 6 de enero de 1759.
Escribió:
“Autos de la Visita General
de la Gobernación
de Cumaná” y “Notas para la más pronta
comprensión del mapa general de la
gobernación de Cumaná”. 1761. De la cual tenemos la edición compilada y
auspiciada por Angelina Lemmo, editada en
1965.
Durante
su gobierno se establecieron en Cumaná las clases de latinidad y elocuencia, lo
que corresponde al bachillerato superior por Cédula Real de 24 de diciembre de
1759; las clases de gramática, o sea la primaria existía mucho tiempo antes.
Por esos tiempos el padre Blas de Rivera leía las clases de filosofía y
Teología, que fueron decretadas después en 1782.
A Diguja le tocó la difícil tarea de mantener
y continuar la expedición para establecer los límites con el Brasil, tratado firmado entre España y Portugal de 13 de enero de 1750, que estaba bajo el mando de don José de
Iturriaga, Comisario Principal, que desde entonces no lo dejaría en paz.
Diguja
estuvo 11 años en Cumaná, hasta que fue llamado a España, para donde partió el
19 de marzo de 1760, y por méritos
acumulados fue promovido a la
Presidencia y Comandancia General del Virreinato de Quito con el grado de Brigadier. Cumplió
entonces 8 años en ese cargo que desempeñó con honor; volvió a Madriz y fue
designado Gobernador de la ciudad de Rodrigo, Salamanca, donde murió y fue
sepultado con los honores que se les debe a los grandes hombres.
La
obra de Diguja “Autos de la Visita General de la Gobernación de Cumaná”
es una manantial de información para todos los estudiosos de nuestra historia”
El
fuerte de Aguasanta según los datos que hemos podido revisar, se terminó de
construir en 1761, lo que significa que su construcción se inició bajo la
administración de Diguja, aunque no lo menciona en sus Notas.
PEDRO JOSE URRUTIA RAMÍREZ DE
GUZMAN. 1765-1774.
Con
el grado de Coronel y el título de
Caballero de la Orden
de Santiago, fue designado Gobernador y Capitán General de las Provincias de
Nueva Andalucía, Nueva Barcelona y Guayana, y Presidente del Ayuntamiento de
Cumaná por varios períodos. Llegó a Cumaná en 1765, casado con doña María de la Soledad Moreno y su
familia. Tomó posesión del cargo el 19 de julio de ese año y se separó e7 de
septiembre de 1766, para comparecer en el Juicio de Residencia de la
gobernación de Porto Bello, de donde fue promovido para su nuevo destino; y en ello estuvo hasta el 27 de agosto de
1768, cuando retomó su gobierno, y se mantuvo hasta 1777. Durante su ausencia
lo sustituyó don Mateo Gual y Pueyo.
Don
Pedro de Urrutia fue un gran constructor, se ocupo de las deficiencias de los
fuertes y las iglesias; construyó la de
Altagracia en la plaza Guaiquerí, 1772, que se mantuvo por 91 años siendo la
más importante de la ciudad, hasta 1853 que la arruinó el terremoto de ese año.
También inició la avenida “La
Marina ” en 1769, que después se llamó Calle Larga y por
último avenida Bermúdez; construyó el puente de madera sobre el
Manzanares en 1766 que sirvió hasta 1875 fecha en que fue completamente
restaurado durante el gobierno de Guzmán Blanco, y se le dio su nombre.
No
podemos imaginar cómo pudo Don Pedro cumplir la orden de demolición de la
fortaleza de Araya, llamada “la alhaja más preciada del imperio en América”;
pero nada menos que Carlos III firmó esa orden y se ejecutó en septiembre de
1772.
El
5 de agosto de 1675 se estableció la Administración de Correos en Cumaná. Entonces el
Cabildo hace sus reuniones regulares en
el palacio del gobernador, en el fuerte
de Santa María de la
Cabeza y emprenden
acciones conjuntas.
En
1764 visita pastoral del ilustrísimo obispo de Puerto Rico, monseñor Mariano Martí. Dice Morón que se entrevisto
con el gobernador interino don Mateo
Gual y Pueyo, y acordaron nombrar a la misión de Moitaco como sede del Comisariato de las misiones
aragonesas. El obispo dejó un testimonio de gran riqueza para nuestra historia.
El
21 de octubre de 1766, dentro de su período de gobierno, se desató un terrible
terremoto en la provincia, y la tierra quedó temblando por 14 meses,
produciendo incontables daños materiales. La tierra se tragó el edificio del
fuerte y una guarnición de 300 hombres en el centro de la ciudad, según
testimonios que anotó el barón de Humboldt cuando estuvo en la ciudad en
1799.
Pese a tantos males le tocó en suerte a
don Pedro la eliminación de la Compañía Guipuzcoana , que se había corrompido y
se dedicaba al contrabando y la corrupción de funcionarios; además el Rey
Carlos III, que firmó la
Cédula Real para la construcción de la iglesia de Altagracia,
también estableció el Estanco del Tabaco en Cumaná.
MAXIMO DU BOUCHET. 1775-1780.
Con
el grado de Capitán de Navío fue nombrado gobernador y capitán general de las
provincias de Nueva Andalucía, Nueva Barcelona y Guayana, en 1777. El 10 de enero de 1778 ordenó prestar
obediencia a la Cédula
Real que dispuso la segregación de las provincias de
Venezuela y Nueva Andalucía del Virreinato de La Nueva Granada en lo
gubernativo y militar, con las cuales y con Caracas, Maracaibo, y Guayana, y las islas de Margarita y Trinidad se formó la Capitanía General
de Venezuela. A partir de esa fecha los gobernadores de Cumana se llamaron
Comandantes generales de la provincia. En ese mismo año de 1777 se
estableció en Caracas la Intendencia del Ejército y Real Hacienda. Desde
entonces, por más de una década los gobernadores fueron intendentes con excepción del señor
Bouchet, que no aceptó la delegación por lo que el gobernador de Caracas nombró
intendente suyo al señor a don Francisco
Andréu.
Con el establecimiento de la Intendencia y la
desaparición de la
Guipuzcoana , creció tanto la pobreza de nuestros pueblos que sus clamores llegaron
a la Corte.
El gobernador Bouchet chocó con el
protector de los indios Pedro González de Flores, que había denunciado ante el
Consejo de Indias las injusticias y atropellos contra sus representados, esta
denuncia lo llevó a la cárcel y fue trasferido a Santo Domingo y Puerto Rico.
Las persecuciones contra Flores forman un amplio expediente.
A
todos estos males se agregó la pérdida de las tierras al otro lado del Unare,
que se disputaban Barcelona y Caracas, los que sumados produjeron la desgracia
del gobernador; sin embargo, luego se produjo
un repunte en la agricultura, las pesquerías y la ganadería en los
llanos de Maturín; y Margarita pasó bajo
la jurisdicción de la
Intendencia de Cumaná.
Florecieron
las artes, las ciencias y la educación, fue el tiempo de doña María de Alcalá y Rendón, 1778, que
fundó, en una casa de su propiedad, una escuela para niños pobres de Cumaná,
dotándola de un patrimonio en el orden de los
de 3.500 pesos anuales puestos a rédito.
En
1779 comenzó a construirse la iglesia de la Venerable Orden Tercera al lado del Templo principal del
Convento de San Francisco.
MANUEL GONZALEZ DE AGUILAR TORRES
DE NAVARRA. 1780-1782.
Brigadier
y Caballero de la Orden
de Santiago, fue nombrado por Carlos III gobernador de la provincia y
Presidente del Ayuntamiento de Cumaná.
Desempeñaba el cargo de teniente coronel
del regimiento de infantería de la Habana Cuba. Tomó
posesión el 16 de septiembre de 1780 hasta 14 de diciembre de 1782, cuando fue
promovido a la gobernación de la provincia de Venezuela.
En
Cumaná recibió el gobierno del Ayuntamiento que presidía el alcalde José
Antonio Guerra de la Vega ,
que se mantuvo encargado de la gobernación
más de un año.
En este corto tiempo se produjeron
varios hechos importantes para nuestra historia, nacieron: el 6 de septiembre
de 1781, Francisco Carabaño Aponte, héroe de la independencia, hijo del alférez de navío Francisco Carabaño y
María Margarita Aponte de la Cova Márquez ; y el 3 de enero de 1782, José
Francisco Bermúdez Figuera, hijo de Francisco Antonio Bermúdez Casanova y doña
Josefa Antonia Figuera de Cáceres y Sotillo.
Se iniciaron las clases de derecho el
20 de septiembre de 1782, servidas
gratuitamente por el Dr. Talavera. Para esta época Cumaná transitaba sus
mejores tiempos tanto en lo político, como en lo social y económico, era una
ciudad pintoresca y agradable donde se asentaban muchas familias europeas,
sobre todo catalanas y canarias.
MIGUEL DE MARMION. 1782-1784
Teniente
coronel de ingenieros. Nombrado gobernador interino por haber pasado el
brigadier don Manuel González de Aguilar Torres de Navarra, a servir la capitanía general de Venezuela.
Inició su gobierno el 14 de diciembre de 1782, y entregó en diciembre de 1784, por haber sido transferido a la gobernación de Guayana. Durante su corto
mandato se produjo la visita pastoral de don Luis de Chávez, considerada la más
productiva y mejor relacionada de cuantas hicieron los obispos de Puerto Rico a
esta provincia. Basado en su relación,
el historiador Antonio Ignacio Laserna Gaitán, publicó la obra TIERRA, GOBIERNO LOCAL Y ACTIVIDAD
MISIONERA EN LA
COMUNIDAD INDIGENA DEL OERIENTE VENEZOLANO: LA VISITA A LA PROVINCIA DE CUMANA
DE DON LUIS DE CHAVEZ Y MENDOZA, que es un tesoro para la historiografía.
ANTONIO PEREDA. 1784-1790
Era gobernador en Guayana cuando el rey
Carlos III lo transfirió para Cumaná. Reemplazó a don Manuel González de
Aguilar Torres de Navarra, y fue recibido en el Cabildo cumanés el 9 de diciembre
de ese año, y juramentado por don Miguel de Marimón. En su época se estableció la Real Audiencia de
Caracas, con jurisdicción en todo el territorio de la Capitanía General
de Venezuela, quedando por consiguiente segregada en lo judicial la provincia
de Cumaná de la Real
Audiencia de Santo Domingo. Según el Dr. Andrés Level de
Goda, el coronel Pereda fue armado Caballero de Santiago en la iglesia matriz
de Cumaná, arruinada en el terremoto de 1797 (La iglesia de Santa Inés, no
existía para esa época).
El
1° de noviembre de 1784 nació en Cumaná, Domingo Montes Malaret, héroe de la
independencia.
Antonio
Patricio de Alcalá, funda en una casa de su propiedad y dota con rentas muy
sólidas, el hospital de Caridad.
PEDRO CARBONEL PINTO VIGO Y CORREA.
1789-1792.
Coronel
del regimiento de infantería de Aragón, había sido gobernador de Panamá. Fue llamado por Carlos
III para gobernar en Cumaná en abril de 1789. Lo recibió el Ayuntamiento el 25
de diciembre de ese año, con el título de gobernador, comandante e intendente
de estas provincias de Nueva Andalucía. Tuvo de secretario a don Julián
Urbaneja. Era un viejo sordo, majadero y arbitrario. Vejó al auditor don
Cecilio Odoardo, quien se vio obligado a ausentarse de la provincia. Tuvo serias desavenencias con el orgulloso
gallego don Antonio González, vicario superintendente, que aficionado a las
riñas, llegó hasta excomulgarlo y ponerlo en tablillas, junto con el abogado que le servía de asesor. Siendo
el desenlace de estos escándalos, que el quisquilloso vicario, puesto en
aprietos por la fuerza pública que se empleaba contra él, huye disfrazado con
dirección a Carúpano, de donde salió precipitadamente para las Antillas para no
volver más.
Durante
este período de gobierno, en 1792, el notable marino español don Cosme
Damián de Churruca y Elorza, y el capitán de fragata Fidalgo, levantan el mapa
de Venezuela, y determinan el meridiano de la América Española
en el castillo de San Antonio. Churruca se hospeda en Cumaná en la casa de don
José Sánchez y Alcalá, que era aventajado en Astronomía y Cosmografía, en el
cual encuentra un gran colaborador.
Se impone un impuesto de un real por
cada arroba de sal explotada en las salinas de Araya, y se establece su Aduana.
Su Santidad Pío VI, crea la Diócesis de Guayana el 22
de febrero de 1792, su primer obispo fue monseñor Francisco Ibarra.
VICENTE DE EMPARAN Y ORBE.
1792-1804.
Capitán
de navío de la armada real, gobernador de Panamá. Natural de Vizcaya. Designado
por Carlos IV gobernador de la Nueva Andalucía , tomó posesión de su cargo el 22
de diciembre de 1792. Al terminar su período el Ayuntamiento de Cumaná solicitó
que le prorrogaran el mando.
En este largo
período suceden hechos relevantes que no podemos obviar porque produjeron
trastornos en la vida económica, política y social en la provincia, tales como
el movimiento revolucionario de Gual y España, el terremoto de 1797, la
expedición de Alejandro de Humboldt y Aimé Bompland y su permanencia en Cumaná
por 4 meses, y el crecimiento demográfico y económico de la provincia.
Cumaná se había
convertido en un pueblo igual a cualquier ciudad porteña de España, y además
era capital de una provincia.
Alejandro de
Humboldt, nos deja una visión interesante del gobernador y de la ciudad de su
época. Calcula la población en 12 mil habitantes tomando en cuenta las
estadísticas de nacimientos, pero Depons en la misma época, la calcula en 24
mil incluyendo a los indígenas. Era una ciudad bulliciosa con puerto en el río, tascas, tabernas,
posadas, mercado, teatro, circo de
toros, iglesias, conventos de muchas
órdenes religiosas, fuertes, baterías, milicias. Emparan construyó las murallas
y una amplia avenida bordeando el río, enlazada
con el nuevo edificio del hospital de Caridad, después del terrorífico mar de
leva que se produjo en 1796. Construyó
también el Palacio de Gobierno en 1798, la cárcel pública, y el Ing. Don Juan
Bautista Iriondo, logra modificar el curso del río Manzanares, cegando el caño
que corría por la plaza que hoy se llama
Andrés Eloy, reforzando los dos causes restantes.
El capitán inglés
Dickson invade las playas de Cumaná, pero no tiene ningún éxito en sus
demandas.
Cumaná vivía un momento estelar, era una sociedad orgullosa
donde se destacaban sabios como el Dr. José María Vargas, Dr. Alfonso Ruiz
Moreno, Lic. Bartolomé Bello, el Dr.
Andrés Level de Goda, el inigualable maestro fray Cristóbal de Quezada, el
rector del colegio Blas de Rivera, el director de la academia de matemáticas
don José Joaquín Pineda, el astrónomo y cosmógrafo don José Sánchez, oradores
como el padre Botino y el padre Quintero, y otros no menos importantes
Cumaná se sentía orgullosa por sus cátedras de
teología, filosofía y derecho.
J.A. Cova dice: “La gobernación de Empara fue copiosa en
beneficios, que redundaron en beneficio de sus moradores”. Emparan había reconstruido a Cumaná después
del terremoto de 1797, “Amaba mucho las ciencias” como lo dice Humboldt.
Construyó también el hermoso barrio de Chiclana. Fue un gobernante progresista
y honesto. Emparan significó la culminación de todo un proceso creador.
Antonio de Sucre
Pardo y Calderón, abuelo del Mariscal, fue gobernador interino de septiembre a
octubre de 1792.
JUAN
MANUEL CAJIGAL y NIÑO. 1804-1809.
Nació en Cádiz en 1757. Fue prisionero en Francia, rescatado
por la paz de Basilea. Ascendió a Brigadier y fue enviado a Caracas en 1784 con
el alto grado de Teniente del Rey. En 1804
es nombrado gobernador y capitán general de la Provincia de Nueva
Andalucía, se traslada Cumaná con su mujer, doña Mercedes Ponte, que también
fue su administradora; asume la gobernación y la presidencia del Cabildo el 6
de junio de ese mismo año; gobierna hasta 1809, pero permanece en Cumaná donde
se había ganado el aprecio y reconocimiento de la comunidad.
Durante los sucesos
del 19 de abril de 1810 en Caracas, repetidos en Cumaná el 27 de ese mismo mes
y año, la Junta Suprema
de Gobierno de la Provincia
de Nueva Andalucía lo incorpora al gobierno revolucionario con alto grado y
cargo de Mariscal de Campo y Comandante
General de las tropas de la provincia; sin embargo Cajigal, temeroso de los
acontecimientos, huye hacia Puerto Rico.
Más tarde regresa al país a las órdenes de la Regencia , a tratar de
reconquistar el poderío de España en esta provincia, pero fracasa en el
intento. Viaja a España en 1816 y obtuvo sucesivamente en ese año la banda de
San Hermenegildo, el ascenso a Teniente General y la banda de Isabel la Católica. En 1819 se traslada a la Habana nombrado Capitán General, cargo que
desempeña hasta 1821. Luego se residencia en el pueblo de Guanabacoa donde
muere el 26 de noviembre de 1823.
Durante el gobierno de Cajigal se terminó de reconstruir la Iglesia de Altagracia en
la plaza Guaiquerí, que había quedado muy dañada en el terremoto de 1797; y se
construyó en la calla La Marina ,
la capilla de la
Santísima Trinidad.
En 1806, en un teatro improvisado frente a la Ermita del Carmen, hizo
historia la representación de varias
obras dramáticas del teatro español, por
una compañía de aficionados. Se iniciaba así la afición y pasión por teatro del
pueblo cumanés.
RAMÓN CORREA Y
GUEVARA VASCONCELOS
(19 de marzo de 1767 - 29 de abril de 1822)1
fue un militar al servicio del Imperio
Español. Nació en Ceuta, sus padres fueron Melchor y María
Concepción. Combatió en las guerras de independencia de Colombia y Venezuela.
Recibió la distinión de caballero de Santiago y el nombramiento de capitán
de Regimiento de infantería de Aragón. Sirvió en Venezuela como capitán en el Batallón Veterano,
y luego se traslada a Barcelona y Maracaibo,
en esta última ciudad y en Barinas ocupó el cargo de Gobernador. En 1809
casó con Ursula Miyares (hija del entonces Capitán General de Venezuela Fernando
Miyares), que fallecería en Santiago de Cuba el 2 de noviembre de
1855, tuvo cinco hijos: María Concepción, Fernando, Gertrudis, Ramón e Inés.1
Combatió la revolución venezolana desde su principio contra Francisco de Miranda y siendo coronel, fue derrotado
durante la Campaña Admirable por Simón Bolívar el
28 de febrero de 1813 en la Batalla de Cúcuta.2 En 1817 defendió con éxito San Fernando de Apure del asedio del general rebelde José Antonio Páez. Siendo Brigadier figuró como
miembro de la comisión española en los tratados de
Santa Ana de 1820. Un
año más tarde, siendo Capitán General interino de Venezuela, tuvo que enfrentar
la derrota del Batallón Hostalrich a manos del general Bermúdez en
camino hacía la capital. Ramón Correa abandonóCaracas y a finales de 1821 partió para siempre de Venezuela hacía
Puerto Rico.
Comandante del batallón de veterano de la plaza y segundo jefe de la provincia, fue nombrado gobernador
interino, y estuvo en el cargo desde enero hasta agosto de 1909.
LORENZO FERNANDEZ DE LA
HOZ. 1809.
Teniente
Coronel y sargento mayor de la plaza de Cumaná. Despachó como Intendente de la provincia en
agosto y septiembre de 1809. Estaba casado con doña Inés María Sotillo,
cumanesa.
Hallábase este señor en Caracas el 19 de abril de 1810, y se
le tuvo como desafecto a la
Junta Suprema allí creada aquel día. Propuesto en Cumaná después del pronunciamiento
del 27 de abril, temiendo que fuese a
ejercer venganza por lo que había sufrido, exigieron los cumaneses que no se le
diese mando en la provincia cuando se sometieron nuevamente al dominio español,
en 1812; sin embargo nada se logró y don Lorenzo fue elevado a la jefatura de
la provincia de Barcelona.
En 1811, siendo jefe del gobierno provincial en Barcelona,
invade con una escuadra a su mando las costas de Cumaná, en las cuales permanece 22 días destruyendo los barcos que comerciaban con la
ciudad. A eso se refiere Don Vicente
Sucre y García, cuando responde la demanda de rendición de Joaquín de Puelles.
Después aparece en 1813 con Zuazola en Maturín atacando a
los patriotas de Piar y Azcue, y es
derrotado; y vuelve con Monteverde y es nuevamente derrotado.
EUSEBIO
ESCUDERO. 1809.
Nació en 1766 en Cartagena de Indias. A los 15 años era
teniente de Granaderos del Regimiento de Infantería de Aragón; luego es
sargento Mayor de la plaza de La
Coruña. Se encarga de la gobernación de la provincia de Nueva
Andalucía el 12 de octubre de 1809 y se le ratifica el 2 abril de 1810 y
permanece en ella hasta el 27 de abril de ese año, cuando es destituido por el
Ayuntamiento de Cumaná que se pliega al moviendo independentista promovido por
Caracas. En 1815, don Eusebio es ascendido a Brigadier y nombrado Gobernador de
Cuba.
El Ayuntamiento cumanés nombra una Junta Suprema para
gobernar en nombre de Fernando VII, formada por: Francisco Javier Mayz,
Francisco Illas, José Ramírez, Jerónimo Martínez, Francisco Sánchez, José Jesús
Alcalá, Manuel Millán, José Santos y Sucre, Domingo Mayz, Dr. Mariano de la Cova , Pbro. Andrés Antonio
Callejón, Lcdo. Juan Crisóstomo Bermúdez de Castro, Juan Manuel de Tejada,
Subteniente Pedro Mejía, Dr. Juan Martínez Alemán, asesor, Diego de Vallenilla,
secretario. En la misma fecha se
constituyó la Junta
de la provincia de Barcelona, separada de la de Cumaná.
EL PODER
EJECUTIVO DE 1811.
El 15 de mayo de
1811, la Junta Suprema
de Cumaná nombró el poder ejecutivo, formado por miembros principales: coronel
Vicente Sucre y García Urbaneja, Pbro., Diego Botino, y José Leonardo Alcalá.
Suplentes: Jaime Mayz, Casimiro Isaba Sucre, Diego de Vallenilla
El mismo día 15 de
mayo se instaló el Supremo Poder legislativo, y la Junta Suprema ,
resignó el mando ante él. Aceptada después, por la legislatura de Cumaná la
declaratoria de independencia hecha el 5
de julio de 1811, por el Primer Congreso
de Venezuela, continuaron los dichos señores en ejercicio del poder Ejecutivo.
EL PODER
EJECUTIVO DE 1812
Resultaron electos
por sufragio directo los miembro principales del Poder Ejecutivo de la
provincia de Nueva Andalucía, ciudadanos: Vicente Sucre García y Urbaneja, José
Miguel Alcalá, y José Ramírez; y Suplentes: Francisco Javier Suárez, Lucas
Mayz, y Dionisio Sánchez. Gobernaron hasta agosto del mismo año en que, por efecto de la Capitulación firmada
entre el generalísimo Miranda y el brigadier Domingo de Monteverde, se sometió
la provincia nuevamente al poder español.
EMETERIO
UREÑA. 1812
Fue nombrado
gobernador de la Provincia
de Nueva Andalucía, por Domingo de Monteverde, jefe de las fuerzas realistas
triunfantes en Venezuela. Derrotada así la primera república: rendidas las
fuerzas de oriente, derrotadas en el centro y en el occidente, pacificada por
el Pacificador; tomando Ureña posesión del mando el 7 de septiembre de ese
mismo año. Sin embargo no habría de durar mucho en el ejercicio de su cargo el
respetuoso gobernador, al sentir el desprecio de Monteverde a los acuerdos
firmados con Miranda.
Habiendo manifestado repugnancia por las medidas de
represión que se pedían contra los dirigentes
patriotas que se acogieron a los términos del tratado; y por exigir
respeto a la capitulación, fue sustituido antes del 16 de diciembre de 1812,
fecha en que se dio inicio a las persecuciones programadas por Eusebio Antoñanza, que en combinación con Cervériz si se mostró
dispuesto a llevar a cabo las venganzas de la minoría catalana que capitaneaban
a los realistas de Cumaná; pese a ellos Ureña se esforzó en cumplir los
términos de la
Capitulación.
El 13 de octubre, después de publicar bandos llamando a la
reconciliación, otorgar pasaportes a los que deseaban salir del país, e invitar
al regreso de las familias que habían emigrado u ocultado, procedió a un acto
único en Venezuela “La Jura ”
de la constitución española. José Mercedes Gómez, cronista de Cumaná, dice que:
“…don Emeterio Ureña designado por Monteverde inicia una política de reconciliación,
pero denunciado como pusilánime por los realistas cumaneses, fue sustituido…”
Nada de lo que hizo Ureña complació a Monteverde,
lo destituyó y dio comisión al fanático Francisco Javier Cervériz para
perseguir, prender y remitir a La
Güaira , a los señalados por haber ejercido cargos públicos
en la provincia durante la revolución;
lo cual cumplió rigurosamente en complicidad con exaltados realistas de la
ciudad. Ese fue el detonante de la guerra a muerte.
La historia de Cumaná guarda un buen recuerdo de este hombre
recto y pundonoroso.
EUSEBIO
ANTOÑANZAS. 1812- 1813.
Había servido en la
provincia antes de la revolución independentista y había ocupado el cargo de
Teniente de Gobernador en Río Caribe en octubre de 1806. Fue segundo de Monteverde
cuando inició su campaña en 1812.
Gobernaba en Cumaná cuando Mariño entra por Güiria en enero de 1813. Sus
crueldades lo hicieron odioso ante el pueblo.
Antoñanza, Cervériz,
Zuazola, Fernández de La Hoz ,
Bobadilla y Monteverde fueron derrotados
definitivamente por Mariño, Sucre, los hermanos Bermúdez y Piar, en Güiria, Yaguaraparo, Irapa y
Maturín.
Antoñanza encuentra
un rival de peso en Cumaná, el Dr. Andrés Level de Goda, cuyos sabios consejos
despreciaba; hasta marzo de ese año de 1813 en que el mando, por la nueva
Constitución española, quedó dividido
entre Antoñanza, poder militar y
el civil, en el que quedó el Dr. Level de Goda.
A ellos les correspondió entregar la plaza de Cumaná al
General en Jefe Santiago Mariño. Antoñanza recibió un balazo y murió en
Curazao.
FRANCISCO
AZCUE. 1813-1814.
Azcue héroe en Maturín, a principios de siglo se había
graduado de maestro en artes en la Universidad de Caracas. En Cumaná sirvió después
con el grado de subteniente de ingenieros
y dio clases de matemáticas y filosofía.
Participó en primera línea y desde un principio, junto a
Mariño, Bermúdez, Sucre, Piar, y los 45 de Chacachacare, en todas las acciones
de liberación de 1813 y 14, hasta el triunfo en Maturín, Cumaná, Margarita y
Barcelona, que dejaron libres a todas las provincias de Oriente.
El 19 de agosto de 1813, Mariño al frente de 2000 hombres
derrota a los españoles en Cumanacoa, pone sitio a Cumaná, y después de 10
cargas contra sus baluartes, logra la rendición y entrega de la plaza.
Mariño lo nombra gobernador e intendente interino de la
provincia, cargos que ejerció hasta el 24 de agosto de 1814, fecha en la cual los patriotas abandonaron la
plaza de Cumaná. Azcue fue un gran
líder.
GASPAR
MIGUEL DE SALAVERRIA. 1814.
Coronel cumanés de 36 años. Despachó como gobernador
político y militar después que Boves
protagonizó la desastrosa toma de Cumaná,
desde el 16 de octubre de 1814,
fecha en la cual derrotó al general Manuel Carlos Piar en la sabana del
Salado, que se mantuvo hasta el 30 de
abril de 1815. Período considerado como el más dramático de nuestra historia,
cuando las calles enrojecieron con miles de muertos y el espanto se apoderó de
todos, y si le damos crédito al vicario del caudillo asturiano, que dice que
entraron los caballos a la iglesia parroquial y asesinaron a más 500 personas
que se habían refugiado en ella. Después invitó a un baile, en la casa de la
familia Andrade, y mando matar a los músicos entre los cuales estaba Juan de
Landaeta, autor de la letra del que fue después
himno nacional.
El gobernador estuvo entre los delatores de los patriotas
apresados por Cervériz, fue un hombre cruel y despreciable.
Los crímenes de Boves y otros jefes españoles se multiplican
en la provincia; en Cariaco y Cumanacoa se ejecutan personas que nada tiene que
ver con la guerra, son famosos los asesinatos del comerciante Pedro Barreto González y el Lcdo.
Julián Padilla Morón. Francisco Tomás Morales, el 14 de febrero de 1815, logra
enfrentar y derrotar a Bermúdez en Soro, y acuchilla a las poblaciones
circundantes.
El 3 de abril de 1815 arribó en Puerto Santo la escuadra de
Morillo: 65 buques de transporte, 30 barcos menores, 3 fragatas, y el navío San
Pedro Alcántara de 74 cañones, con artillería de 18 y 24, a cuyo bordo venían los
aguerridos regimientos de infantería de
León, Victoria, Extremadura, Cazadores de Castilla, Barbastro, y Valencey, el batallón del General o
Cazadores de Castilla, y los regimientos
de caballería Dragones de la
Unión y Húsares de Fernando VII, además un escuadrón de
artillería con 18 piezas de campaña, dos
compañías de plaza, tres más de
zapadores y un parque numeroso provisto
de todo lo necesario, para un total de fuerza de 10.642 hombres y una
tripulación de 15.000 hombres. La escuadra venia bajo el mando del mariscal de campo Don Pablo Morillo, como primer jefe y del brigadier Pascual Enrile, como segundo
jefe. Morillo desembarca en Cumana el
25 de abril de 1815
JUAN DE CINI. 1815
Coronel del regimiento de Barbastro. Nombrado por Morillo el
28 de abril de 1815 en sustitución de Gaspar de Salaverría. Fue comandante
general, gobernador e intendente interino de las provincias de Cumaná y
Barcelona. A la vez el brigadier Juan
Bautista Pardo, fue nombrado comandante general de Cumaná, Barcelona, Margarita
y Guayana Margarita y Guayana, como lo
estatuía la Constitución
española. Este pasó luego, en 1816, a la
Presidencia de la Audiencia de Caracas.
Durante su gobierno se inician las hazañas de hombre como el coronel Manuel Inocencio
Villarroel en el valle de Cumanacoa, que con una aguerrida columna bajo su
mando derrota al jefe español Francisco de Sales Echeverría, el 23 de agosto de
ese año, en el sitio de la
Rinconada , y abierto en guerrillas repite su hazaña tres días
después en San Francisco, y vuelve a derrotarlos el 28 en La Acequia. Más tarde en
septiembre no pueden vencerlo en Guaipia, logran dispersarlo en Aricagua,
entonces le ofrecen un indulto, se
entrega al comandante Manuel Lorenzo en
Areo, quien lo hizo fusilar en el acto.
Otro guerrillero fue el comandante Carlos Peñalosa, que
formó guerrillas por los lados de Río Caribe, dio mucha guerra; cayó prisionero
y pasado a Cumaná, fue fusilado en la
plaza de San Francisco el 7 de octubre de 1815.
El Coronel José Rivero, que venció a los españoles en muchas
escaramuzas, conocieron su valor en el Salado, Carúpano, San José, Cariaco, Río
Caribe, Paria, Yaguaraparo, y Punta de Piedras, donde derrotado por el sargento mayor Miguel Domínguez,
fue pasado a Cumaná y también fue fusilado en la plaza de San Francisco el 14
de octubre de 1815. Estas guerrillas dieron al traste con su gobierno.
TOMAS DE
CIRES. 1815-1820
Este brigadier fue nombrado directamente por Fernando VII,
gobernador y capitán general e intendente del ejército y real hacienda de las provincias de Cumaná y Nueva
Barcelona, inspector de las tropas
veteranas y milicias de sus respectivas guarniciones, Juez de arribada y comisos, Juez conservador de la real renta de correos y postas y Vice
patrono real. Gobernó desde Agosto de 1815 hasta enero de 1820. Casó en Cumaná
con María del Rosario Sotillo Santaella,
Por orden de Morillo hizo derribar la iglesia de la Divina Pastora e
incendiar el barrio de Chiclana en Cumaná, también ordenó incendiar y destruir los
templos de Cumanacoa, San Lorenzo, Aricagua y Arenas.
En su período hubo algunos gobernadores interinos, como el
coronel Aldama, quien hizo azotar a doña Leonor Guerra, la cual murió de
pesar. Se le considera mártir de la revolución.
El 20 de marzo de 1816 parte del puerto de los Cayos de San
Luis una expedición organizada por el Libertador, bajo el mando del almirante
Luis Brión, con 7 goletas, 4 generales, 14 coroneles, 22 comandantes, 11
mayores, 42 capitanes, 8 tenientes, 15 subtenientes, 17 aspirantes, 11
empleados civiles, para un total de 250 hombres de guerra.
La expedición atracó y tomó la ciudad de Carúpano, el 1 de
junio de 1816, después de una débil
resistencia. La guarnición española se retiró a Casanay. Bolívar decreta en
Carúpano la libertad de los esclavos.
Don Tomás de Cires logra vencer a los invasores en varias
oportunidades, y Bolívar sale de Carúpano para Ocumare el 1 de julio de ese
año. Mariño se dirige a Güiria, y Sucre, que salva milagrosamente la vida en un
naufragio en la boca de Dragos, se le une.
Piar se dirige a Maturín.
Morillo, Cires y Aldama se ensañan con las mujeres de
Cumaná: Micaela Brito de Machado, Clara Pereira de Vetancourt, Micaela Mejía de
Sucre, Cesárea Sánchez, Teresa Prada, Ana Josefa Peñaloza de Núñez, fueron
torturadas y desterradas.
1816.
Hoover
afirma, que en setiembre, Mariño,
unido a Bermúdez, Piar, Valdés, Armario y Sucre, al cual confió la jefatura de
su Estado Mayor con el grado de Coronel, salieron en campaña otra vez desde
Guiria, y tomaron Yaguaraparo, Río Caribe y Carúpano; casi todo el territorio
de la provincia, y obligaron a los realistas a refugiarse en Cumaná. (58)
Veamos estos hechos a través de Francisco
Javier Yánez: “El General Mariño luego que fue nombrado Jefe Supremo
salió de Güiria con una división a tomar los pueblos de la costa, y
ponerse en comunicación con las fuerzas del llano para obrar en combinación
contra la plaza de Cumaná, dirigiéndose desde luego a Yaguaraparo, que atacado
por agua y tierra, fue tomado después de un fuerte tiroteo con bastante pérdida
de los realistas, de los que se pasaron 40
a los republicanos, poniéndose en fuga los demás a quienes salió a perseguir el General
Bermúdez”.
“En seguida fue ocupada la ciudad de Carúpano
sin un tiro de fusil, el pueblo de Río
Caribe y la ciudad de Cariaco que evacuaron los realistas, huyendo
precipitadamente para Cumaná, dejando
100 fusiles, gran cantidad de
víveres, algunas reses y muchas
bestias, todo lo que sirvió para
socorrer el ejército independiente, que se reforzó además con un número
considerable de hombres naturales del país y algunos europeos del regimiento de
Barbastro y Dragones de la Unión ,
que se pasaron del ejército del Rey, a pesar de la pintura degradante y
horrible que sus jefes les hacían de los patriotas, y estos los admitieron con generosidad
celebrando este acontecimiento con un júbilo verdaderamente fraternal”.
Mariño
parte con un ejército de 2000 hombres bien pertrechados establece su cuartel general en la misión de
Catuaro donde aseguraba el avituallamiento y la protección, en una zona casi
inexpugnable. Entre tanto Piar, al frente de un batallón de caballería, salió de Maturín hacia el sitio de Ortiz,
cerca de Cumaná, donde establece su
cuartel general, se encargó de exterminar las partidas realistas que infestaban
la zona.
Entre tanto Mariño con Bermúdez, Sucre,
Valdés, estrechaba el sitio sobre
Cumaná. Los reales abren frentes en el interior de la provincia, Mariño manda
una columna a cargo del intrépido coronel Domingo Montes
y otra al mando del coronel Berné para contenerlos y él se
dirige a Carúpano. Mariño se enfrenta al indio Macario Martínez,
sagaz caudillo de aquella zona, lo derrota y logra pacificarla, volviendo a
Catuaro.
En el cuaderno No. 12, escrito de la mano de
Sucre como dice Don Vicente Lecuna, nos narra este sitio de Cumaná de 1816.
“Hallábase Mariño más y más empeñado en
estrechar el sitio de Cumaná, cuando los acontecimientos de los pueblos de
Barlovento, en especial Carúpano, llamaron seriamente su atención y le
obligaron a levantar el campo de Catuaro y marchar con todo el ejército,
dejando una pequeña columna al mando del
intrépido coronel Domingo Montes y del teniente coronel Berné con orden de situarse en Cumanacoa y
hacer sus incursiones sobre Cumaná. Llegado que fue Mariño a Carúpano tomó las más activas y acertadas medidas para destruir la facción de Macario Martínez, realista y de prestigio
en aquel cantón; de manera que dentro de
pocos días todo quedó realizado y Mariño regresó a su cuartel general de Catuaro y restableció el sitio con un
ejército que no bajaba de 1600 hombres. En seguida, el 17 de enero de 1817 se propuso atacar y atacó
Cumaná defendida por el general Juan Bautista Prado; entran por el estrecho o
ensenada del Peñón vía del puerto del Barbudo, proponiéndose tomar de paso una
casa fuerte bien dispuesta por los españoles, apoyada por 7 buques mayores y menores y con fuerzas bien ubicadas
en el estrecho mencionado. Mariño, al frente del batallón de Cazadores, cargó
con tal denuedo e intrepidez contra La Casa Fuerte , que a la hora de combate, los
españoles tuvieron que abandonarla
arrojándose al mar para tomar a
nado los buques, porque ya habían cortado los cables y perdido las anclas. La pérdida de los
patriotas en este prior encuentro fue
insignificante comparada con la de los realistas. Mariño continuó su marcha hacia la plaza
haciendo alto en la capilla de los
cerritos como a las diez de la mañana, desde donde atendidas las formalidades y movimientos a la usanza de la guerra, dirigió en el acto
al gobernador una nota intimando la
rendición de la plaza y ofreciendo todas
las garantías del caso, cuya comunicación fue conducida por el coronel Antonio
José de Sucre, acompañado del coronel Juan Carlos Fouchet y el teniente coronel
Berné; quienes a los pocos momentos regresaron con la respuesta, cuyo
contenido se reducía a manifestar que,
sometido como estaba el Comandante de la Plaza , general Juan Bautista Pardo, a
preceptos del honor de la carrera de las armas y obligado a llenar los deberes que le imponía su lealtad al rey y las órdenes de su
superior, estaba resuelto a sostener
hasta el último trance en la plaza cuya defensa se le había confiado. En tal
estado, Mariño combinó la operación de
ataque de esta manera: al general Valdés lo destinó por la izquierda con el
batallón de Cazadores a tomar la altura de Aguasanta, al general Bermúdez por
la derecha con una fuerte columna sobre
los parapetos del hospital y el propio Mariño con el resto del ejército marchó
por el centro hacia el barrio de Chiclana y la fuerte posición de la Tenaza , poniendo en la
vanguardia el batallón de Granaderos a las órdenes del coronel Armario. Casi
simultáneamente se abrieron los fuegos en los puntos indicados; Mariño ocupó el
barrio de Chiclana con poca pérdida y se mantuvo dentro de las trincheras y
batería de la Tenaza
siempre en tiroteo y en tentativas inútiles y Bermúdez daba repetidas y atrevidas cargas sobre la línea y centro del
hospital, de donde era siempre rechazado, a tiempo que Valdés empeñaba también
con denuedo el asalto a la altura de Aguasanta. Ya como a las cuatro de la
tarde, después de cuatro horas de fuego
vivísimo, Mariño concibió que fuera temeridad continuar y advertido al mismo tiempo de que las municiones escaseaban y sin
esperanzas de repuesto en aquellos
momentos dio la orden de cesar el fuego;
pero que se conservaran las posiciones que se ocupaba frente al enemigo”. (62).
Mariño se dirige a Cariaco y nombra a Sucre, con grado de Coronel, Comandante
General de la provincia y Jefe del cuerpo de tropas encargado de contener al
ejercito realista.
EL
CONGRESO DE CARIACO.
El principal animador del
Congreso de Cariaco fue el canónigo Cortes de Madariaga, que escapó de España,
donde estaba prisionero, a fines del mes de octubre de 1816. Arribó a la isla
de Margarita el 18 de abril de 1817.
Bolívar, al tener conocimiento de estos hechos, le escribe solicitando su colaboración para la
organización del gobierno de la República. Madariaga informa a Bolívar sobre sus
gestiones ante el gobierno inglés para el reconocimiento de la República de Venezuela y
la necesidad de la formación de un gobierno, con el que pueda entenderse.
Entre tanto Mariño deja a Sucre encargado del
cerco sobre Cumaná y expediciona sobre Barcelona, los realistas al conocer el
avance oriental abandonan sus pretensiones;
y el 10 de febrero se entrevistan
Bolívar y Mariño.
Para el 23 de abril de 1817, parte de Margarita hacia Cariaco, el canónigo Dr. José Cortés de Madariaga, precedido con
la fama de un mártir de la libertad, por incontables sacrificios en las
prisiones de Cádiz y Ceuta, y se une a Mariño en su cuartel general de Catuaro;
allí convienen en la necesidad de refundar la República , para lo cual
era imprescindible convocar un Congreso Nacional, como lo había previsto Bolívar.
Madariaga le había escrito a Mariño, y este le respondió sobre la formación del gobierno:
“Estoy penetrado de la urgente necesidad de un centro común desde donde salgan
todas las decisiones, un cuerpo respetable que reúna la opinión de los pueblos
es positivamente un baluarte contra el despotismo y la arbitrariedad.”
Con tan buenos auspicios, el 8 de mayo, se
congregan un buen número de importantes patriotas en la ciudad de Cariaco, en
un edificio adyacente al río Carinicuao, y
se constituyen en Asamblea Nacional.
En el curso del debate intervienen
brillantemente oradores como el Almirante Luis Brión, Cortés de Madariaga y
Santiago Mariño. Hay un Acta que dice:
“En la ciudad de San Felipe de Cariaco a ocho
del mes de mayo de 1817, séptimo. El excelentísimo Señor General Santiago
Mariño, segundo Jefe de la
República , habiendo convocado por esquelas a S. E. el Sr.
Almirante Luis Brión, Jefe de las Fuerzas Navales, al Sr. Intendente General
Francisco Antonio Zea, Al Sr.
Canónigo de la Santa Iglesia de
Caracas José Cortés de Madariaga, y a los Señores Francisco Javier Mayz , que
era Presidente del Departamento Ejecutivo al tiempo del receso del
Congreso venezolano, Francisco Javier Alcalá, Manuel Isaba, Francisco de Paula Navas, Diego
Bautista Urbaneja y Manuel Maneiro, dijo:
“Ciudadanos: Jamás he experimentado mayor
satisfacción que la que disfruto al veros reunidos para deliberar lo que mejor convenga a la salud de la Patria e las graves y
extraordinarias circunstancias
políticas que han movido a nuestro ilustre compatriota José Cortés de Madariaga
a venir en solicitud del Jefe Supremo, en cuyo nombre y representación, tengo por su ausencia
el honor de hablaros como segundo
Jefe del Estado. El mismo Honorable
ciudadano José Cortés de Madariaga, aquí presente, os expondrá como se lo ruego las razones indicadas. Vosotros juzgaréis si
son de tanto peso que os obliguen a
instalar inmediatamente este gobierno
provisorio, sin aguardar la reunión de
diputados, cuya elección no puede
verificarse tan pronto por el estado de
agitación y de guerra en que se haya
nuestro país”.
El Congreso de Cariaco declaró instalado, desde el 8 de mayo de 1817, el gobierno Federal de la República de Venezuela,
en sus tres departamentos: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y abierto y
expedito el despacho de los dos últimos poderes para el curso de los negocios
interiores y exteriores, como lo propuso Madariaga.
El
General Fernando Toro y Simón Bolívar fueron nombrados en el Poder Ejecutivo; y
por estar ausentes se encargaron ad ínterin, es decir provisionalmente:
Francisco Javier Mayz, Francisco Antonio Zea y José Cortés de Madariaga. Para el Poder Judicial fueron nombrados: el
Dr. Juan Martínez Alemán, Don José España y
Don Gaspar Marcano; y Don Ramón Cádiz, Fiscal General de la República. También
se decidió que Mariño y Bolívar
conserven sus cargos, e intiman a Bolívar a regresar cuanto antes a tomar posesión de su destino que hará a la República servicio
inmortales y dignos de su nombre.
De todo
se da cuenta al Libertador, que recibe informaciones sobre lo decidido,
mientras actuaba sobre Guayana, y que
mal interpretando la acción patriota, se indigna y lo desaprueba. Sin embargo
no fue ésta la causa principal de la disolución del Gobierno, sino que se ve
obligado a trasladarse a la Isla
de Margarita por el avance de Canterac sobre Cariaco.
En la isla procuran activar los poderes
ejecutivo y legislativo, y en cierta forma
logran algunos progresos; resisten allí hasta el 29 de mayo, fecha en que se
trasladan a Maturín y Guayana.
Tavera Acosta dice: “El Congreso declara: que
desde este día reasume el carácter nacional
representativo a que ha sido restituido
por el eminente general Santiago Mariño, procediendo éste en nombre del Jefe Supremo de la República y en el suyo
propio, como segundo jefe encargado al
presente de las riendas del Gobierno. Mariño expresa que “nadie ignora que la República , en el curso
de todas sus vicisitudes, jamás ha contado con un apoyo más firme, con un amigo
más sincero que nuestro incomparable
ciudadano patriota general Simón
Bolívar, cuyos designios han sido
encaminados al restablecimiento del Gobierno representativo elegido por el pueblo venezolano como constitución
fundamental ¡He ahí mi más ardiente
deseo; he ahí el objeto para el cual os
he convocado ya dos veces!”.
Sucre se abstuvo de participar en el Congreso
de Cariaco por sensibles diferencias con Mariño, que lo desautorizó cuando
quiso castigar ejemplarmente a algunos oficiales del Batallón Guardia de Honor
de Mariño, responsables de muchas
fechorías. Sucre se retiró hacia Guayana buscando al Libertador, en compañía
del General Rafael Urdaneta que actuaba sobre Cumaná. Mariño no solo desautorizó a Sucre, sino que
elevó a los oficiales culpables a los puestos más altos de su división.
Sin opositores, tanto Cortés de Madariaga como
Mariño, obtuvieron lo que aspiraban del Congreso; Madariaga fue autorizado,
como embajador plenipotenciario, a pactar con Inglaterra; y Mariño quedó como
Gobernador y Jefe Supremo de las Fuerzas de la provincia de Cumaná.
Una vez disuelto el Congreso de Cariaco, a
fines del año 17, por las circunstancias políticas y sobre todo por la
arremetida de Morillo y Canterac, las fuerzas patriotas se trasladan a Guayana,
para unirse a Bolívar.
MORILLO
VUELVE A LA PROVINCIA DE
CUMANA
Desde Ocaña en la
Nueva Granada , Morillo se informa de la situación de la provincia de Cumaná, y vuela en auxilio
de Don Tomás de Cires, cercado por Mariño, y también por el regreso de Bolívar
al frente de una bien organizada expedición.
Llega
a principios de junio de 1817 y encuentra al Brigadier Don José de
Canterac que había venido desde España al frente de un poderos ejército
compuesto de dos batallones: Navarra y Burgos con 800 plazas cada uno. Dos
escuadrones de lanceros con 360 plaza cada uno; dos compañías de caballería de
192 plazas cada uno; una compañía de artilleros de 80 plazas, equipajes y demás
pertrechos de guerra.
Morillo ordena a Canterac atacar a
Cariaco, y lo hacen el 10 de junio; derrota convincentemente a los patriotas de
Mariño que se refugian en Carúpano. En Cariaco no solo se pierde una batalla
sino que acaecen dolorosas bajas, muchos jefes patriotas pierden la vida entre
ellos el Capitán Pedro José Sucre y
Alcalá, hermano del Mariscal; y el Teniente Coronel Rafael Jugo, Secretario de
Mariño. En esos días se hizo famoso el indio Macario Martínez, que aterrorizaba
a las familias carupaneras, y al cual Canterac acogió de buen grado para
cometer cientos de fechorías contra las principales familia cumpliendo
instrucciones de Morillo.
Triunfo
de Cires sobre Bermúdez en 1718.
Don Tomás de Cires lleno de sagrado
entusiasmo, dice: “Establecido el enemigo
en el Puerto de la Madera ,
a legua y media de esta plaza, determiné atacarlo en sus trincheras con 700 hombres, que era
mucha parte de nuestra guarnición , y
tuvo efecto mi pensamiento hoy día de
nuestro augusto soberano, con tan feliz suceso, que el enemigo desalojado a la
bayoneta de sus fuertes atrincheramientos, dejó en nuestro poder las dos piezas
de artillería que allí tenia, toda su caballería compuesta de 130 caballos ensillados, copiosa porción
de municiones; un crecido número de fusiles y lanzas, todas las reses que allí
tenían, y el campo cubierto de cadáveres. Nosotros hemos tenido alguna perdida.
Aun no se me ha dado el parte circunstanciado
de todo: cuando lo reciba lo trasladaré
a V. S. Cumaná 30 de mayo de 1818. (73)
Nota: Tomas de Cires considero un triunfo la
retirada táctica de Bermúdez hacia Cumanacoa.
ANTONIO
TOVAR. 1820.
Nombrado
gobernador por el General La Torre , Coronel Del
regimiento de Navarra, gobernó desde el 27 de enero de 1820 hasta el 14 de
abril de 1821. Estaba en el mando cuando arribó a Cumaná la expedición del
general Canterac.
MORILLO
Y CANRAC
El 22 de mayo había desembarcado en Cumaná don
José de Canterac al frente de 3000 hombres, enviado desde España como refuerzo
para que Morillo continuase la
pacificación comenzando por Margarita
donde había fracasado Urreistieta y Pardo.
Morillo envía a Canterac contra
Cariaco. El 10 de junio toma la
ciudad, apresa y ordena
fusilar al capitán José Francisco de Sucre y Alcalá, hermano del
Mariscal.
Morillo y Canterac derrotan a los patriotas a
todo lo largo de nuestras costas y una
vez pacificada la provincia de Cumaná, se traslada con su ejército de más de 3000 hombres a Margarita.
JOSE
CATURLA. 1821.
Fue nombrado
gobernador provisorio por el General Domingo de La Torre. Pasó a la
historia como el último defensor del régimen colonial en la provincia de Nueva
Andalucía.
En agosto de
1816 era capitán del ejército en
Carúpano, y ejercía los cargos de
comandante militar y político, y sub-delegado
de la Real Hacienda.
La administración de
la provincia se redujo a la capital, Cumaná, ya que el resto de la provincia
estaba en poder de los patriotas; inició
su mandato el 14 de abril de 1821 y terminó el 16 de octubre del mismo año, día en el cual el General en Jefe José
Francisco Bermúdez, ocupó la plaza de Cumaná después de sitiarla por más de
tres meses, mediante capitulación celebrada y firmada el día anterior, 15 de
octubre, entre el mismo General Bermúdez,
que la sitiaba desde el mes de agosto, y don José Caturla, que aceptó
los términos de la rendición de la ciudad.
El Libertador entró a Caracas pacificada el 29
de junio de 1821 y ese mismo día recibe los partes de guerra de Bermúdez, el
Áyax venezolano, que le entrega a Caracas libre, y recibe al Libertador estrechándolo en sus
enormes brazos, pero entre lágrimas de niño, contenidas por la emoción de la
victoria.
Después de esta rotunda hazaña, el
Libertador le otorga a Bermúdez, el
grado de General en Jefe, y lo envía a
libertar a Cumaná.
En Oriente,
los patriotas van de triunfo en triunfo.
Casi todos los pueblos son libres al impulso de las huestes
libertarias. Una pléyade de héroes derrota
a los realistas en todos los campos de batalla. El territorio se gana
palmo a palmo y la sangre de los mártires de la patria da frutos nuevos para himnos nuevos.
Ese año de 1821, en Carúpano se lucha
encarnizadamente para lograr su libertad. El General Juan Bautista Arismendi es
el Comandante General del Ejército y el Lic. José Grau, es el Jefe Político de la Provincia. Lograda
la independencia de la ciudad, se establecen allí interinamente los poderes
públicos de la provincia. En los
primeros días de Agosto de ese año llega
Bermúdez a Margarita, asume el mando con órdenes precisas del Libertador de
rendir a Cumaná; allí lo espera el
General Juan Bautista Arismendi, Jefe provisorio de la Provincia.
Los realistas aun son fuertes, y pretenden
mantener su dominio. El general Agustín Armario, asistido por el invencible, Domingo Montes, estaba acantonado, con las
mayor parte del ejercito oriental, en el
Cuartel General de Güirintar. Los realistas
tratan de sitiarlo por tierra y
por mar para lo cual movilizan su
escuadra sutil al mando del Cap. de Navío Francisco de Sales
Echeverría, sin éxito alguno. Armario se anotó una gran victoria.
También pretenden prender al
Lic. José Grau, y retomar Carúpano, para lo cual contaban con refuerzos,
que deberían venir desde Puerto Cabello,
donde se refugiaban el Mariscal La Torre y el general Don Tomás Morales, pero esos refuerzos nunca llegaron.
Develada esta conspiración, nuestras fuerzas bajo el mando de Armario, derrotaron a los
realistas; y el Gobernador con el oportuno auxilio del Coronel Mateo
Guerra, apresan a los conjurados, los remiten a Margarita y preservan la
libertad de Carúpano.
A mediados de agosto, Bermúdez, se
traslada con su ejército a la costa de Cumaná, entrando por los Bordones;
de inmediato ataca y toma el fuerte de San Luis, sin mayores inconvenientes; convoca a todas
las fuerzas que se encontraban alertas y en guerrillas, bajo el mando del
coronel Domingo Montes, nunca inactivas,
ya que sus partidas mantenían la guerra contra los españoles en toda la
provincia. Desde este punto estratégico, del fuerte de San Luis, dirige
un bando al gobernador español de la provincia de Cumaná, Don José de
Caturla, tratando de evitar sufrimiento a su noble pueblo. Don José de Caturla,
había sustituido al coronel Antonio de Tovar, por orden del Mariscal Miguel de La Torre , que firmaba como
Gobernador Militar de Venezuela.
El
Bando dice así: “República de Colombia. División militar de Oriente. Cuartel
general en Bordones a 23 de Agosto de 1821. Al
señor Gobernador de la plaza de Cumaná. Los triunfos obtenidos por la República de Venezuela
han puesto en poder de sus hijos los pueblos de que estaban separados, y solo
resta la ocupación de esa plaza y la de Puerto Cabello para terminar la guerra
desagradable que por once años se ha llevado. Encargado, pues, de realizar la
primera por el Excelentísimo Libertador
Presidente, me he acercado con las tropas y escuadrillas que la bloquean; más
como antes de emprender cualquier movimiento hostil, creo conforme a mis
naturales sentimientos, brindar a Usía una capitulación decorosa a ambos
gobiernos y proporcionar a los defensores de ese punto, su embarque libre de
temor; he tenido a bien comisionar al Teniente Coronel Ramón Machado, jefe de Estado Mayor de Oriente,
para que en clase de parlamento entregue a
V. S. este pliego y reciba sus respuesta de entrar o no en esta
negociación. Dios guarde a V. S. Muchos
años. José Francisco Bermúdez”.
El mismo día, y sin pérdida de tiempo, el
Gobernador Don José Caturla, contestó en
estos términos: “Señor General José Francisco Bermúdez. Veo el oficio de V. S.
de esta fecha que se ha querido molestar en anunciar los triunfos que dicen han
obtenido las armas de República en las provincias de Venezuela, y de las
órdenes que en su consecuencia ha recibido del Excelentísimo Señor Libertador
Presidente. De la certidumbre de todo
estaba yo impuesto y de otras particularidades más, sin que ni unas ni otras
puedan tener la menos influencia para
que admita la proposición que me hace por su indicado oficio, la cual ha
ofendido altamente mi delicadeza y honor, al paso que también considero hace poco a V. S. que la profiere, cuando le
debe constar el estado en que se haya esta plaza en todos sentidos. Ni me
lisonjean las ofertas de V. S., ni temo
sus amenazas, y en este concepto pude V. S., obrar en el modo y forma que le
parezca, firmemente persuadido que los ilustres defensores de esta referida
plaza que tengo el honor de mandar perecerán antes ente sus ruinas que sucumbir
– Dios, &. – Cumaná, agosto 23 de 1821. --- José Caturla”.
Bermúdez
responde, ratificando sus buenos
propósitos para evitar un baño de sangre, en tono mesurado, la conveniencia de la Capitulación ; sin
embargo, Caturla no cede y la correspondencia entre los jefes se hace
rutinaria.
El General Bermúdez, despliega sus fuerzas, toma el fuerte de San
Justo más conocido como batería de El Dique, y continua fortaleciendo sus
mandos mediante la incorporación de
veteranos milicianos y efectivos militares que se presentaban voluntariamente,
y desde esta posición estratégica en los
fuertes de San Luis y San Justo, donde resistía el permanente bombardeo y a la
vez le causaba estragos al ejército y a las posiciones realistas.
El 25 de agosto Bermúdez decide accionar sobre la batería de la Boca o fuerte de San Carlos,
para impedir la fuga, que los jefes realistas preparaban en tres goletas surtas en el puerto de Hostia, protegidos por
el fuerte de la Boca
del Río. Bermúdez manda 50 hombres
para que tomen la
Casa Fuerte , y le
ordena al Comandante Sebastián Boguier,
jefe de las fuerzas sutiles, la captura
de las tres goletas. Esta acción duró tres horas de intenso fuego y acciones
heroicas de parte y parte. Boguier y Bermúdez obtuvieron la victoria. El Parte de esta batalla, lo escribe
escuetamente el propio comandante Sebastián
Boguier.
“Excelentísimo
Señor. En virtud del plan proyectado en combinación con V. S. el día de ayer
dispuse la fuerza de mi mando para batir
la batería y buques enemigos en la noche
anterior lo que se verificó habiéndole
quitado al enemigo un esquife y las tres
goletas que tenían ancladas bajo fuego
enemigo de la batería y de sus
buques. El Comandante Domingo Román y el
capitán de la caladora “Cariaqueña” ciudadano José Fermín fueron destinados a
cortar y remolcar las expresadas
goletas, los cuales verificaron con toda actividad cuanto se les ordenó lo que
pongo en consideración de V. S. Todos los demás capitanes contribuyeron
igualmente con eficacia a batir al enemigo
junto con la tripulación de sus buques
respectivos. El Ciudadano Francisco Gallega, fue también con el comandante Román. Dios guarde a V. S.,
muchos años. Restaurador, 27 de setiembre de 1821. Excelentísimo señor
Sebastián Boguier.
Resumen del expediente del Jefe Español.
El día 11 de octubre, Bermúdez se
apoderó de las ruinas de Santa Catalina
y las reconstruye en gran medida, haciendo casi un reducto bastante apropiado a
los efectos perseguidos; y también tomó un horno de cal muy bien ubicado, a poca distancia del fuerte
de La Boca y de
las fuerzas sutiles, surtas en el puerto
de Hostia, y así logro cortar las comunicaciones de los sitiados. Caturla atacó fuertemente sin suceso, ya que Bermúdez, había consolidado su
posición, y tenía bajo su mando los fuertes San Justo, conocido como El
Dique, y San Luis, de donde les
proporcionaba toda la ayuda que necesitaban a
sus fuerzas. Las acciones de guerra
no cesaban y la artillería no
descansaba. El día 13, Caturla envió un
parlamentario ante Bermúdez, para lograr
un cese del fuego y sacar a los heridos del teatro de operaciones, lo cual fue
aceptado por el jefe patriota, sobre todo porque ya se había dado la
circunstancia de la rendición del fuerte.
A pesar de estas derrotas y que
Bermúdez estrechaba el cerco sobre la ciudad, Caturla no se rendía; más
bien estaba dispuesto al sacrificio, y
anteponía como ejemplos históricos los de Sagunto, Numancia y Gerona, que prefirieron la muerte a la rendición.
Sin embargo la táctica de Bermúdez
estaba dando resultado, los patriotas se fugaban de la ciudad con sus familias,
y buscan la protección de Bermúdez. Mil
tretas hacían los patriotas para lograr huir del enemigo común.
A principios de octubre Bermúdez logra
terminar los trabajos en la antigua fortaleza de Santa Catalina, que estaba
abandonada, distante un tiro de fusil de la fortaleza de La Boca ; y montó en ella un
cañón de 18, uno de 8 y otro de 6, con los cuales hizo un fuego vivísimo, varios
días, contra la fortaleza.
El día 6, de ese mismo mes, se presentó
en el cuartel general de Bermúdez, el
disidente capitán de flecheras Tomás Luisete, acompañado con 2 marineros, para convenir con Bermúdez los términos de su
rendición, y afirmó que la plaza de
Cumaná no resistiría muchos días más, el pueblo estaba sufriendo mucho. Prueba de ello es la carta que escribe al
vicepresidente de Colombia, General en
Jefe Carlos Soublette, en la cual dice:
“No es posible, Excelentísimo Señor,
creer que Cumaná deje de ser ocupada antes del 15 del corriente: su
resistencia es una obstinación conocida
de su jefe, que yo trataré como merece
por su capricho y tenacidad. Dios Guarde
a V. S. Excelentísimo Señor. El
General en Jefe. José Francisco
Bermúdez.
El día 14 de octubre, se rindieron la
Batería de La
Boca o fuerte de San
Carlos, bajo el mando del Comandante Juan Bautista Ynrusarri, y las fuerzas sutiles de Echeverría. Bermúdez acogió con benevolencia las exigencias de los vencidos, nombró al
coronel Domingo Montes para recibirlas, y les dice:
“El Señor coronel Domingo Montes está facultado para
proceder al recibimiento de estados, y demás cosas necesarias, y el
dispondrá el relevo de esa guarnición
como U. S., lo solicitan en su artículo
2°, asegurándoles que seré tan
indulgente con esos bravos oficiales y
tropa, como humano. Dios guarde a U. S.
muchos años”.
Esta capitulación fue informada
inmediatamente al Gobernador José Caturla, el cual sobre la marcha convocó una Junta de Guerra para discutir los
términos de la rendición de la plaza, y redactó un memorial con todos
los sucesos que antecedieron a tal suceso.
El Estado Mayor realista de
Cumaná, estaba formado por hombres curtidos: el Teniente Coronel Pío
Sánchez Garcés, Jefe del Batallón de Granada; el coronel Salvador de Medina, Jefe del
batallón de Cachiri; El Coronel Manuel
Cid, Jefe del Batallón Navarra, y el Capitán
Agustín Rodríguez, Comandante de
Artillería.
El Estado mayor de Bermúdez, estaba
formado por el General Juan Bautista Arismendi, Coronel Ramón Machado, Coronel Domingo Montes y
Capitán de Navío Sebastián Boguier.
El mismo día 15 de octubre se
redactó el proyecto de
capitulación, y el 16, Bermúdez entró a Cumaná y fue recibido por el
pueblo, como su Libertador.
Caturla entregó la plaza en presencia del ejército y del pueblo.
Bermúdez cumplió cabalmente con los términos de la capitulación.
Cumaná
era definitivamente libre.
DIEGO DE VALLENILLA.
“La cabeza, la pluma y la espada de la revolución”.
Nació Diego de
Vallenilla en Cumaná el 25-10- 1773, hijo de don Félix Vallenilla Salaverría y
doña Isabel María Guerra de la
Vega.
En 1810 se alistó,
al igual que sus hermanos: Domingo, Luis y Quintín, en las filas patriotas.
Actuó como secretario de la
Junta de Gobierno donde ejerce sus facultades como líder, de
tal suerte que el historiador don Ángel Grisanti, lo considera “La cabeza, la pluma y la espada de la
revolución”.
En 1811 pasa al
Poder Ejecutivo de la
Provincia de Cumaná. En 1812 es arrestado y enviado por
Cervériz, a la prisión de La Güaira ,
con otros ciudadanos notables de la ciudad que sirvieron en el gobierno
revolucionario. Liberado en 1813 por el Libertador, ocupa puesto legítimo en el
Congreso de Cariaco, y es nominado para formar parte del Poder Ejecutivo plural
con Simón Bolívar, Santiago Mariño, Fernando del Toro, José Cortés de
Madariaga, Francisco Javier Maiz y
Francisco Antonio Zea.
En 1819 concurre
como diputado por Cumaná al Congreso de Angostura, convocado por el Libertador,
en cuyo Congreso, bajo la presidencia de Francisco Antonio Zea, fue elegido Secretario.
En 1820, don Diego
de Vallenilla es nombrado Intendente de Venezuela, y en 1821, concurre con el
carácter de diputado por Cumaná al Congreso del Rosario de Cúcuta para
sancionar la Constitución
que creó La Gran Colombia ,
allí va al lado de Antonio José de Sucre, don Fernando Peñalver, José Gabriel
de Alcalá y el Dr. Juan Martínez Alemán.
Nombrado Gobernador político e intendente de la provincia por el Gobierno de Venezuela establecido por
el Libertador en Angostura de Guayana. Se instaló en Cariaco
y luego en Carúpano. Cesó en junio del mismo año por haber sido elegido
diputado al Congreso del Rosario de
Cúcuta.
Dr. JOSÉ GRAU. 1821
Era Juez político de
Carúpano, y se encargó del gobierno a la salida de don Diego de Vallenilla, en
octubre de ese año se trasladó para Cumaná, donde continuó gobernando, hasta
que organizada la República de Colombia, se constituyó el departamento de
Orinoco.
El Lcdo. José Grau
nació en Cumaná el 30 de octubre de 1784. Estudió gramática, latín y teología
moral. Pasó a Caracas y estudió cánones
y derecho civil. Regresó a Cumaná de pasante del Dr. Juan Martínez
Alemán, y se recibió de abogado ante el Poder Judicial en 1812. Fue nombrado
por el General Santiago Mariño, fiscal de hacienda en 1813; pasó luego a la
isla de Margarita y revalidó el título
de abogado; así mismo lo hizo en Angostura-Guayana, sede de los poderes
públicos, ante la Corte
Suprema de Justicia, en 1820. En 1821 fue gobernador de
Cumaná, Ministro de Fomento y Justicia, fue juez y Presidente de la Corte Suprema de
Justicia, y diputado por Cumaná al
Congreso Constituyente de 1830.
Indudablemente fue
un patriota a tiempo completo, político audaz,
culto, útil, incansable, fue también
jurisconsulto notable de la época independentista. Uno de los grandes
hombres de Cumaná.
Escribió el
“Catecismo Constitucional”, obra esta que se mandó estudiar en las escuelas por orden del general José
Antonio Páez, siendo Presidente de la República , en su primer período; y aparece en los apuntes estadísticos del
Estado de Cumaná, publicado por orden del general Antonio Guzmán Blanco,
durante su gobierno. Puede decirse que fue de aquellos hombres de la Independencia , la
misma estatura de don Diego de Vallenilla.
En 1821 Bermúdez es nombrado por el Libertador gobernador
del Departamento Orinoco de Colombia,
capital Cumaná -Comparte el
gobierno con José Grau y Diego de Vallenilla, hasta 1826-.
Fueron gobernadores de Cumaná entre 1826-1835: José Félix
Blanco, Santiago Mariño, Bartolomé Salom, Diego de Vallenilla, José
Francisco Bermúdez. Antonio José Sotillo, Eduardo Stopford y José María Rodríguez.
En
este período era el General en Jefe José Antonio Páez, Comandante General e
Intendente del Departamento de Venezuela de la Gran Colombia y el General en
jefe, José Francisco Bermúdez, era Comandante del Departamento Orinoco.
1926.-
Las fuerzas más oscuras de Colombia, complotan contra Bolívar y Sucre. Páez se
pone al frente de los separatistas de Venezuela y el Libertador lo apoya,
decepcionado por las intrigas de Santander y su partido.
Carúpano
y Cumana se pronuncian por Páez. Mientras Bolívar le escribe a Páez respaldando
su movimiento, Bermúdez ataca a los separatistas. En Cumaná y Carúpano
desconocen a Bermúdez que bloquea a Cumaná.
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