lunes, 19 de diciembre de 2016

PUENTE GUZMÁN BLANCO DE CUMANÁ


RAMÓN BADARACCO





ALREDEDOR DEL
PUENTE GUZMAN BLANCO



Cumaná 2009






Autor: Tulio Ramón Badaracco Rivero
Que firma Ramón Badaracco
Título de la obra:
ALRREDEDOR DEL PUENTE GUZMÁN BLANCO DE CUMANÁ
Diseño de la cubierta  R. B.
Ilustración de la cubierta  R. B.
Depósito legal
Impreso en Cumaná

cronista40@hotmail .com

Cel. 0416-811437












CANTO AL TAMARINDO DEL PUENTE.

¡Salve árbol portentoso!...
al que el tiempo inclemente ha castigado
y sus ramas retorcidas y tristes
lloran su ruina y su gloria.

Fue un gobernador hispano
El que abrió el libro de tu vida…
De ti, cuenta la leyenda
¡Oh tamarindo eterno!...
Fuiste sembrado como  rama de olivo
para culminar  portentosa  obra.
En el año mil setecientos sesenta,
Don Pedro José de Urrutia y Ramírez
al amarrar el lazo sobre el rio
lo  bautizó con su nombre…
Entonces fuiste el tamarindo de Urrutia

Tu historia es larga
como símbolo primigenio.
Bajo tu sombra protectora
En el año de mil ochocientos catorce
Terminada la “Emigración a Oriente”
Bajo tus poderosos brazos
Colgó su chinchorro cariña,
y durmió plácidamente, soñando con sus victorias,
Simón Bolívar, El Libertador del Nuevo Mundo.

En 1818, otro libertador…
contemplaste al guerrero invicto
Aquel que han llamado “El Ayax” Americano
José Francisco Bermúdez o José Francisco Pueblo
Terror de los hispanos, batirse con cientos de ellos,
Moviendo la espada vengadora,
Cabalgando sobre su Babieca,
el  caballo de la muerte,
por debajo y por encima del puente,
al estentóreo  grito de…
¡Yo soy Bermúdez, abran paso!
Y se desbandaban las tropas enemigas
como quienes escuchaban el clarín de la muerte.
¡Oh tamarindo!...
Perpetuo  vigilante de nuestra historia;
Si  contara cada una de ellas
Pasaría como Cerezada los días y las noches…
Desvelado…

RAMÓN BADARACCO.



INTROITO.

Aquella estructura antigua, construida por Don Pedro José de Urrutia,   referida sobre el rio de los chaimas al que llamaban Kiribikií, la última luenga, como dice Bartolomé de Las Casas (1) se escribe ¨Chiribichií¨,  era de madera, sus diez arcos se afirmaban sobre ocho cimientos de tierra firme, dándole un aspecto notable. Estos cimientos descansaban sobre estacadas que tenían dos brazas de ancho, con formas de proa que avanzaban sobre el río para moderar la fuerza de la corriente. El espacio comprendido entre las estacas se aprovechó para sembrar sauces, cuyo ramaje sobrepasaba el puente dando sombra a los que transitan por él. Era el lugar preferido de los cumaneses, para sus tertulias.

http://noticias805.com/mainfolder/image/227781_1047624188344_1157850773_30147611_3426_n.jpg

Fue mandado a reconstruir en el siglo XVIII, durante el periodo del Gobernador Máximo de Bouchat 1775-1780, para mantener unidas las dos Parroquias que limitaba el río: Santa Inés, con su barrio de San Francisco y Altagracia, con el barrio de los Guaiqueríes. Con el pasar de los años el puente se convirtió en el sitio de reunión por excelencia, al extremo de construirse las recordadas “glorietas”, unos salientes semicirculares en plena mitad del puente, los cuales eran muy amplios y donde se podían sentar hasta veinte personas una al lado de la otra. Poseía en sus cabeceras a ambos lados, enormes bancos que también servían de descanso a los usuarios. Un total de seis faroles lo iluminaban, estando ubicados dos en la parte central de las glorietas y los otros cuatro dos a cada una de sus cabeceras.
El nuevo puente que sustituyó, tanto en el nombre como en la estructura, al viejo y arruinado Puente Urrutia, que fue construido por el Capitán General Don  Pedro José de Urrutia en 1772;  y el cual fue totalmente destruido por el terremoto del 15 de julio de 1853; veintidós años después, en 1875, gobernando Don Domingo Ramírez, durante el gobierno de Guzmán Blanco, se construyó el puente nuevo  que  terminó su reconstrucción en esta fecha y fue reinaugurado con el nombre que aun ostenta.
El Puente Guzmán Blanco también sufrió deterioros en subsiguientes terremotos y fue reconstruido 50 años después durante el gobierno del  doctor Carlos Sardi (1925),  y otra vez sustituido por un elegante puente de concreto armado conservando su nombre. Se inició su construcción el l9 de diciembre de 1925, y se inauguró, bajo su gobierno, el 9 de junio de 1926.  La obra se concluyó con una longitud de m. 89, oo, y m. 8.50 de ancho, que no incluyen las rampas de acceso; con aceras a ambos lados, de m. 1.12.  Tenía 10 tramos, cuyas luces varían  entre  m 6.40 y m. 8.30. Las pilas con un espesor de 1.50. El puente estaba formado por una losa de concreto armado que descansaba sobre 4 vigas del mismo material, de las cuales, las externas sostenían las aceras por un sistema de consolas, para el tráfico peatonal. Las dimensiones de las vigas son: longitud, entre 7.50 y 9 30; altura: 0,86, espesor 0,60: resistencia 3000 Kg. por metro lineal. Ancho de loza, m. 6, espesor en el centro 0,20  y 0,16, en los extremos. Aceras armadas  con “Self Sentering”. Espesor 0,10, ancho 1.25, resistencia 1000 Kg por metro cuadrado. Consolas: longitud m 1.25, espesor 0,30,  altura 0,40, además, dos artísticas y resistentes barandas de cemento armado, con una longitud de m. 94, cada una.
Este trabajo duró menos que el anterior apenas 27 años, el puente actual resultó de reforzar las bases  y remodelar lo demás conservando sus características. La obra se hizo durante el gobierno de don José (Pepe)  Marcano, en 1952,  siendo ingeniero de obras públicas el Dr. Antonio Minguet Letteron, (sabio, médico e ingeniero) quien aportó todo su ingenio en la obra. Se ejecutó sobre la marcha, estaba en peligro de ruina.     

PEDRO JOSE URRUTIA RAMÍREZ DE GUZMAN. 1765-1774.


Con el grado de Coronel y  el título de Caballero de la Orden de Santiago, fue designado Gobernador y Capitán General de las Provincias de Nueva Andalucía, Nueva Barcelona y Guayana, y Presidente del Ayuntamiento de Cumaná por varios períodos. Llegó a Cumaná en 1765, casado con doña María de la Soledad Moreno y su familia. Tomó posesión del cargo el 19 de julio de ese año y se separó el 7 de septiembre de 1766, para comparecer en el Juicio de Residencia de la gobernación de Porto Bello, de donde fue promovido para su nuevo destino;  y en ello estuvo hasta el 27 de agosto de 1768, cuando retomó su gobierno, y se mantuvo hasta 1777. Durante su ausencia lo sustituyó don Mateo Gual y Pueyo.
El Gobernador no estaba en Cumaná cuando sobrevino el terremoto  del 21 de octubre de 1766;  Humboldt dice que “… fue a una vez el más funesto para los colonos y el más notable para la historia física del país. Desde hacía 15 meses habíase mantenido una sequía semejante a la que se experimentan de vez en cuando en las islas de cabo Verde, cuando el 21 de octubre de 1766 fue enteramente destruida la ciudad de Cumaná. Renuévase todos los años la memoria de ese día con una fiesta religiosa acompañada de una procesión solemne. En el lapso de pocos minutos hundiéronse todas las casas y repitiéronse las sacudidas durante catorce meses de hora en hora. En varias ´partes de la provincia se abrió la tierra
Don Pedro José de Urrutia asistido por el ingeniero Bartolomé de Amphoux fue un gran constructor, a él se debe la reconstrucción de la ciudad, y construyó el primer puente sobre el río de Cumaná, cuyo nombre originario era Chiribichií (se pronuncia Kiribikií), como lo dice Bartolomé de Las Casas en su obra Historia de Las Indias,  
Aquella estructura antigua, construida por Don Pedro José de Urrutia, referida sobre el Chiribichií, era de madera, sus diez arcos se afirmaban sobre ocho cimientos de tierra firme, dándole un aspecto notable. Estos cimientos descansaban sobre estacadas que tenían dos brazas de ancho, con formas de proa que avanzaban sobre el río para moderar la fuerza de la corriente. El espacio comprendido entre las estacas se aprovechó para sembrar sauces, cuyo ramaje sobrepasaba el puente dando sombra a los que transitan por él. Era el lugar preferido de los cumaneses, para sus tertulias.
 Don Pedro se ocupó de las deficiencias de los fuertes y las iglesias; construyó la iglesia de Altagracia en la plaza Guaiquerí, que se terminó de construir en  1772, y se mantuvo en servicio por 91 años siendo la más importante de la ciudad, hasta 1853 que la arruinó el terremoto de ese año. También inició don Pedro  la avenida “La Marina” en 1769, que después se llamó Calle Larga y por último  avenida Bermúdez.
Lamentablemente le tocó destruir el castillo de Araya. No podemos imaginar cómo pudo Don Pedro cumplir la orden de demolición de la fortaleza de Araya, llamada “la alhaja más preciada del imperio en América”; pero nada menos que Carlos III, firmó esa orden y se ejecutó en septiembre de 1772.
Debido al adelanto de la ciudad, el 5 de agosto de 1765 se estableció la Administración de Correos en Cumaná; entonces el Cabildo hace sus reuniones regulares  en el palacio del gobernador, en el fuerte  de Santa María de la Cabeza y emprenden  acciones conjuntas. 
En 1764 visita pastoral del ilustrísimo obispo de Puerto Rico, monseñor  Mariano Martí. Dice Morón que se entrevisto con el gobernador interino don Mateo  Gual y Pueyo, y acordaron nombrar a la misión de Moitaco como  sede del Comisariato de las misiones aragonesas. El obispo dejó un testimonio de gran riqueza  para nuestra historia.
El 21 de octubre de 1766, dentro de su período de gobierno, se desató un terrible terremoto en la provincia, y la tierra quedó temblando por 14 meses, produciendo incontables daños materiales. La tierra se tragó el edificio del fuerte y una guarnición de 300 hombres en el centro de la ciudad, según testimonios que anotó el barón de Humboldt cuando estuvo en la ciudad en 1799.   
En 1772 se produjeron unas lluvias torrenciales que arruinaron por completo al Reducto de nuestra señora de La Candelaria según se desprende del informe presentado al gobernador por el Ingeniero Bartolomé de Amphoux. En el informe se le participa al Gobernador don Pedro Jose de Urrutia que el Reducto solo podría prestar el servicio de una simple atalaya. Esto quiere decir que esta pequeña fortaleza no es la que figura en las pinturas de Cumaná a partir de esa fecha.           
Pese a tantos males le tocó en suerte a don Pedro la eliminación de la Compañía Guipuzcoana, que se había corrompido y se dedicaba al contrabando y la corrupción de funcionarios; además el Rey Carlos III, que firmó la Cédula Real para la construcción de la iglesia de Altagracia, también estableció el Estanco del Tabaco en Cumaná.
En 1776 el gobernador le pidió y fue autorizado por el Rey para proceder a la ejecución del proyecto de fortificación de la plaza  y a tal efecto le acompaña la relación presentada por el gobernador Marmión en la cual explica la situación de los fuertes de Cumaná. Estos  trabajos fueron ejecutados por don Julián Arriaga. Urrutia tambien se ocupó en 1774 de la reconstrucción de la iglesia de Guayana la cual también se construyó con los planos del ingeniero Bartolomé de Amphoux. 
MÁXIMO DU BOUCHET. 1775-1780.
Con el grado de Capitán de Navío fue nombrado gobernador y capitán general de las provincias de Nueva Andalucía, Nueva Barcelona y Guayana, en 1777.  El 10 de enero de 1778 ordenó prestar obediencia a la Cédula Real que dispuso la segregación de las provincias de Venezuela y Nueva Andalucía del Virreinato de La Nueva Granada en lo gubernativo y militar, con las cuales y con Caracas, Maracaibo, y Guayana,  y las islas de Margarita y Trinidad se formó la Capitanía General de Venezuela. A partir de esa fecha los gobernadores de Cumana se llamaron Comandantes generales de la provincia. En ese mismo año de 1777 se estableció  en Caracas  la Intendencia del Ejército y Real Hacienda. Desde entonces, por más de una década los gobernadores  fueron intendentes con excepción del señor Bouchet, que no aceptó la delegación por lo que el gobernador de Caracas nombró intendente suyo al señor  a don Francisco Andréu.
            Con el establecimiento de la Intendencia y la desaparición de la Guipuzcoana, creció tanto la pobreza  de nuestros pueblos que sus clamores llegaron a la Corte.
            El gobernador Bouchet chocó con el protector de los indios Pedro González de Flores, que había denunciado ante el Consejo de Indias las injusticias y atropellos contra sus representados, esta denuncia lo llevó a la cárcel y fue trasferido a Santo Domingo y Puerto Rico. Las persecuciones contra Flores forman un amplio expediente. 
A todos estos males se agregó la pérdida de las tierras al otro lado del Unare, que se disputaban Barcelona y Caracas, los que sumados produjeron la desgracia del gobernador; sin embargo, luego se produjo  un repunte en la agricultura, las pesquerías y la ganadería en los llanos de Maturín;  y Margarita pasó bajo la jurisdicción de la Intendencia de Cumaná.    
Florecieron las artes, las ciencias y la educación, fue el tiempo de  doña María de Alcalá y Rendón, 1778, que fundó, en una casa de su propiedad, una escuela para niños pobres de Cumaná, dotándola de un patrimonio en el orden de los  de 3.500 pesos anuales puestos a rédito.
En 1779 comenzó a construirse la iglesia de la Venerable Orden  Tercera al lado del Templo principal del Convento de San Francisco.



ANTONIO GUZMÁ BLANCO
Tomado de Internet.

 Nació en el seno de una familia rica y poderosa con fuertes  lazos políticos y económicos;  su padre  fue Antonio Leocadio Guzmán, que fue  cuatro veces Ministro de Interior y fundador del Partido Liberal; y su madre Doña Carlota Blanco y Jerez de Aristeguieta,  de la familia del libertador Simón Bolívar, miembros de la aristocracia caraqueña. Además, Antonio Leocadio, era famoso y reconocido sobre todo por su prestigiosa carrera política y periodística.



PUENTE GUZMAN BLANCO RECONSTRUIDO  EN 1925.


Inicia sus estudios en Caracas, en el Colegio Independencia de Feliciano Montenegro y Colón, donde recibe la instrucción básica, demostraba gran habilidad para el debate, las leyes y el conocimiento humanístico en líneas generales. Esta excepcional capacidad, junto con sus dotes diplomáticas, señalarían  el perfil básico de Guzmán Blanco, que  sería usado con tanta y hasta más efectividad en su ascenso al poder, que las propias armas.
El Guzmanato, como es conocido por los historiadores,15 fue el período de la historia de Venezuela, que se extiende por casi veinte años, durante el cual, prevaleció la portentosa hegemonía de Antonio Guzmán Blanco.
Este período tiene por principales características, un evidente estilo de gobierno autocrático, represivo para con sus adversarios y la oposición, una adulación y alabanza excesiva hacia la figura de Guzmán Blanco, materializada a través de eventos, celebraciones, manifestaciones públicas de reconocimiento y adoración para con el Ilustre Americano, la creación de instituciones con su nombre en ellas y que creaban premios sólo para otorgárselos e incluso llegaban de otorgarle cargos y títulos honorarios. También fueron notorios los cambios de nombres que sufrieron estados, parques y demás lugares, rebautizándolos en su honor y la desmedida construcción de monumentos, estatuas y demás proyectos de infraestructura, todos ellos dirigidos hacia su persona.

No obstante, a pesar de todos los rasgos negativos presentes, es justo afirmar que el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, fue el primer gobierno que trajo a Venezuela, el ideal del Estado Moderno, con todo lo que implica. Bajo la férula de Guzmán Blanco disminuyó notablemente la fragmentación política, se forjó un nuevo marco institucional y un flamante aparataje cívico, se comenzó a organizar la burocracia y determinarse las instancias del régimen civil, en un ensayo que busca asemejar a Venezuela, para con el modelo de los Estados europeos de la época.
Esta autocracia se divide en tres períodos de mandato personal, El Septenio (1870-1877), El Quinquenio (1879-1884) y el Bienio o Aclamación Nacional (1886-1888). Además, entre los tres mandatos, se hallan gestiones liberales por el mismo Guzmán Blanco inspiradas, cuyo objetivo original es la de cuidar el país y la silla presidencial mientras el dictador se haya ausente en el país, es decir, por definición y concepción, son gobiernos títeres, en los cuales, Guzmán Blanco siguió como la figura política predominante en él país. Son estos los gobiernos de Francisco Linares AlcántaraJoaquín Crespo, característicamente opuestos, dándose en el primero la primera reacción anti guzmancista, mientras que en el segundo el país se mantuvo fiel en líneas generales.

De esta manera, el proyecto político que se pone en marcha, se traduce en un intento de denominación, que signa la vida del país durante dos décadas, tiempo en el cual, comienza el amansamiento de una sociedad acostumbrada a la inestabilidad institucional, económica y política. desde el 27 de abril de 1870, cuando derroca el gobierno provisional de Guillermo Tell Villegas, hasta el 27 de febrero de 1877, cuando se realizan elecciones presidenciales y resulta electo su mano derecha Francisco Linares Alcántara, como parte de una estrategia para perpetuarse en el poder de forma indirecta, el Septenio, corresponde al período más longevo de los tres gobiernos que el «Gran Autócrata Civilizador» tuvo.
Tras la Revolución de Abril, con el apoyo del pueblo, las alianzas con la burguesía comercial y los caudillos, le permitieron a Guzmán Blanco, disponer de una situación óptima para materializar su visión de Venezuela. Proclamado por el Congreso como El Ilustre Americano, su posición y heroicidad, fueron elevados al mismo nivel que el «Libertador» Simón Bolívar y es colmado de honores y reconocimientos, el gran general asume la presidencia, primero provisionalmente y luego de acuerdo a la «Constitución de 1862» o la «Constitución Federal», para ejercerla por un período de cuatro años, es así como Guzmán Blanco comienza a gobernar.
El Ilustre Americano, tenía una visión clara respecto a lo que quería, sus años en el extranjero, particularmente en Francia, donde había experimentado de primera mano la eficiencia y el progreso traído por Napoleón III, a dicho país, lo convencieron de que Venezuela necesitaba un autócrata, un líder fuerte, eficiente y poderoso, un «César» al cual seguir, y ese líder en cuestión, no era otro que él.
Decidido a permanecer el mayor tiempo posible en el poder, además de poseer el firme propósito de gobernar a plenitud, durante los tres primeros años, Guzmán Blanco se dedicó a pacificar todo el país, suprimió sublevaciones y alzamientos a lo largo del territorio nacional, labor ardua, para la cual designa a sus más fieles aliados como los Presidentes de los Estados y Comandantes de Armas de los mismos, aquellos caudillos que no son destruidos, son atraídos a su lado, ofreciéndoseles riquezas, cargos y prestigio, a cambio de su completa lealtad y de traspasar sus armas y ejércitos a Guzmán Blanco, aun así y a pesar de su éxito en su proyecto de pacificación, el propio Guzmán Blanco reconoció que dicho objetivo no era sencillo de alcanzar, con su bien conocida afirmación:
A pesar de todas las dificultades, el Ilustre Americano consiguió la tan anhelada pacificación y fue capaz de gobernar y estar en campaña militar, simultáneamente, al mantenerse en constante comunicación con sus ministros en la capital, los cuales debían rendirle cuentas semanalmente a través de sus cartas y cumplían la voluntad del gran líder. Por este medio fue que muchos proyectos del Septenio se pusieron en marcha, tales como el inicio de decenas de construcciones, como la primera etapa del Palacio Federal Legislativo, el Teatro Municipal de Caracas, la realización del Primer Censo Nacional, la creación de la Dirección Nacional de Estadística, la fundación de la Compañía de Crédito de Caracas (de la cual él mismo era el accionista mayoritario) y la promulgación del Decreto de Instrucción Pública y Obligatoria, que fue en esencia su primera acción al asumir la presidencia y con el cual reorganizó todo el sistema educativo nacional.
En 1873, resulta reelecto presidente, era esta fecha el final de un gobierno de cuatro años a partir de 1869, cuando resultó electo José Tadeo Monagas. Antes de culminar «El Septenio» Guzmán Blanco reforma la constitución nacional cambiando el período presidencial de cuatro años a dos años sin posibilidad de reelección inmediata.
Desde el inicio, en el ámbito internacional, Guzmán Blanco fue en extremo osado e irreverente, al iniciar toda una nueva visión acerca de cómo debían manejarse las relaciones internacionales. En vez de rogar, se demandaría, en lugar de aliarse con otros países para tener relevancia, se buscó impulsar a Venezuela como un país de peso específico dentro del marco internacional, demandando el mayor de los respetos al exigir un trato igualitario ante toda nación.
Firme en este propósito no dudó en confrontar a Inglaterra, España, Holanda y a Estados Unidos, llegó a cerrar embajadas, consulados y establecimientos diplomáticos de estos países y fortificó su posición como exportador de materia agraria.
Igualmente, consciente de que muchos de sus enemigos escapaban a las Antillas con preferencia a las islas de ArubaCurazao y Bonaire a conspirar en su contra, a pesar de ser estas colonias de Holanda, no vaciló en exigir al gobierno de dicho país que los expulsase, algo que le traería una extraordinaria red de problemas con el mismo, al llegar a una situación tan crítica, que estuvo al borde de declararle la guerra. Fue esto lo único que evitó semejante desenlace, el que finalmente Holanda cediera.
La mayoría de los países del mundo, se vieron severamente impresionados por semejante actitud, entre ellos, uno al que muchos problemas le trajo semejante enfoque, Inglaterra con quien Guzmán Blanco se enfrentó a causa de la usurpación de la Guayana Esequiba y de Trinidad, convirtiéndose en uno de los presidentes que más ha presionado por su devolución.
Guzmán Blanco, sufragó la llamada “Expedición Venezolana de Vanguardia” que arribó al departamento oriental de Cuba el 17 de Junio de 1871, comandada por el Brigadier cubano Rafael de Quesada y en la que iban 200 hombres, en su mayoría venezolanos, con 600 armas, municiones y 40 burros de carga con el objetivo de liberar la isla de la corona española. En Camagüey, libraron el exitoso combate de Sabanas del Ciego, en el cual quedaron muy diezmadas las fuerzas españolas. Pero no fue óbice de que por andar el patriota cubano José Martí inmiscuyéndose en la política venezolana, el Presidente Guzmán Blanco lo expulsara, debiendo abandonar apresuradamente el país, donde pensaba vivir su exilio, sin poder despedirse de sus amigos y regresar a Nueva York.
Tras los sucesos ocurridos en la Revolución de Abril y la toma del poder por parte de Antonio Guzmán Blanco, el país y sus instituciones se arrodillan, literalmente ante él, excepto la Iglesia Católica, la más poderosa de todas ellas y la cual ejercía una inmensa influencia sobre el país, desde la era colonial. El entonces Arzobispo de Caracas, Monseñor Guevara y Lira, se rehusó a realizar actos eclesiásticos en honor al mandatario, lo cual disgusta en sobremanera a Guzmán Blanco. Las fricciones entre el Arzobispo y el gobierno de Guzmán Blanco, continuaron y a ellas se sumó el Arzobispo de Mérida. Guzmán demandó a la Santa Sede la sustitución de Guevara y Lira, por un clérigo más dócil y obediente, pero ésta se negó.
Ante esta actitud, Guzmán Blanco decidió cerrar seminarios, claustros y templos y transferir las cátedras religiosas a las Universidades Laicas. Como mecanismo de presión para doblegar la jerarquía católica a las intenciones del Estado, la despojó de su influencia y de la gran mayoría de sus bienes, pero lo único que consiguió fue la salida de Monseñor Guevara y Lira al extranjero, quien se negó a renunciar a su cargo de Arzobispo de Caracas, a pesar de estar fuera del país.
Entonces, Guzmán Blanco, estableció el Registro Civil, dejando sin efecto el registro parroquial, aún vigente en otros países para la época, el cual imponía el bautismo obligatorio en el culto católico para registrar los nacimientos y el 1 de enero de 1873 el mandatario establece el matrimonio civil. No faltó la oposición de una parte del clero, ante esta última medida, porque el matrimonio civil debía realizarse ante el Presidente del Concejo, antes del matrimonio eclesiástico. La publicación de la Ley se hizo el 8 de enero, y diez días más tarde entró en vigencia. El 16 de enero hicieron uso de la nueva disposición las primeras parejas conformadas por Manuel María Martínez y Carmen Paz Castillo; José Ignacio Cardozo y Carmen Núñez de Cáceres y el General Aníbal Marott y Ramona España. De esta tercera unión fueron testigos el mandatario y el General Víctor Rodríguez. El propio Presidente legalizó civilmente su matrimonio con su esposa Ana Teresa Ibarra el 14 de febrero de ese año, aunque se casó por la Iglesia Católica el13 de junio de 1867. También Guzmán Blanco fue quien introdujo el concepto del divorcio, algo mal visto por la jerarquía eclesiástica, pues presentaba la posibilidad de disolver la unión matrimonial, considerada como sagrada por la Iglesia Católica.
A pesar, de todo este avance en contra de la jerarquía eclesiástica, esta se mantuvo firme en su oposición al gobierno de Antonio Guzmán Blanco, quien disgustado por la situación, optó por planificar la separación de la Iglesia católica venezolana de la Santa Sede y constituirla en independiente. Ante esta estrategia, el papa Pio IX, a fin de evitar dicha acción, destituyó a Monseñor Guevara y Lira y nombró un nuevo Arzobispo de Caracas, escogido a antojo de Guzmán Blanco.
Una vez solventada la situación, el mandatario regresó parte de las propiedades confiscadas y permitió el restablecimiento eclesiástico, además hizo construir varias edificaciones religiosas como la Basílica de Santa Teresa y la Basílica Menor Santa Capilla, pero la realidad era que más nunca la jerarquía eclesiástica volvería a tener tanta injerencia sobre el país y el estado, como en el pasado.
Durante el gobierno de Guzmán Blanco, gobernaron en Cumaná, con variantes constitucionales y revolucionarias, las siguientes personalidades: en el  periodo de 1869-1870. Estado Cumaná. Alternaron: General José Eusebio Acosta. General Bartolomé Milá de La Roca y Valenzuela. José Antonio Márquez Fuentes
1870-1871. Fernando Aristeguieta Sucre. 1871-1872. Alternaron los generales : Bartolomé de La Roca y Valenzuela. Dr. Baldomero Benítez. General Julio Sarría.
Y entre 1872-1873. General José Eusebio Acosta. En 1873-1874. El Dr. José Antonio Ramos González. En 1874-1875. Durante la reacción contra Guzmán Blanco, gobernó Don Manuel López Alcalá. En 1875-1876. Alternaron: Don Domingo Ramírez. y General  Andrés Flores. Entre 1876-1877, el  General José Vitorio Guevara. Entre 1877-1778. General Juan José Rojas Peñaloza. Entre 1878-1879. Con el triunfo de la revolución “Reivindicatoria” gobernó el General Nicolás Coraspe. Entre 1879-1881. Gobernó el  General Narciso Parra Alcalá. En 1881, se creó el estado de Oriente, con capital en Urica, y  gobernó el general José Eusebio Acosta. Entre1882 a 1898, se creó  el Estado Bermúdez, con capital en Barcelona y gobernó el general Nicolás Rolando.



No hay comentarios:

Publicar un comentario